viernes, 31 de agosto de 2012
domingo, 26 de agosto de 2012
rock and roll vos
"transportar algo que siente tu alma y tu cerebro para construir algo abstracto que te rodea... Como el amor".
Charly hoy en La Nación
Charly hoy en La Nación
lunes, 20 de agosto de 2012
domingo, 19 de agosto de 2012
viernes, 17 de agosto de 2012
domingo, 12 de agosto de 2012
california
voy a surfear
voy a nadar en el mar
en el océano pacífico
aunque la ola esté tan fría
aunque me arda el hueco de la rodilla
voy a surfear la semicorchea
de este funk
voy a surfear sobre todas las palabras esdrújulas.
la ola,
la suave ola queda atrás,
transparente,
ocean drive
mulholland drive
soy la palmera
bailo el hula hula
mi pelo rubio suelto
castillo de oro para el viento.
a mis vecinos se les rompe la cara
de sonreír tanto
yo avanzo meneando,
recolecto cocos rojos,
la ola viene a mí.
sofía calvano
"la poesía es intercambio"
12.08.2012 | Entrevista a Marina Gersberg
Una plataforma de lanzamiento para nuevos escritores argentinos
Junto a Luciano Lutereau fundó la editorial independiente Pánico el pánico cuyo catálogo incluye a jóvenes ensayistas, poetas, cuentistas y novelistas nacionales. Además de responsable de este proyecto, es poeta.

Hago apología de la literatura independiente", declara con la fuerza del manifiesto vanguardista Marina Gersberg, fundadora y editora, junto a Luciano Lutereau, de la editorial independiente Pánico el pánico, un sello que en los últimos años se transformó, de a poco, en la plataforma de lanzamiento de varios de los autores más interesantes entre los nuevos escritores argentinos.
Con un catálogo que incluye a ensayistas, poetas y novelistas como Sebastián Robles, Juan Terranova, Ariel Idez, Belén Ianuzzi o Lola Linares, el proyecto estético de Pánico el pánico también surgió de una necesidad estética y personal. "Durante una época en la que iba a varios talleres literarios, me reencontré con Luciano Lutereau, mi socio y amigo. Los dos estábamos escribiendo y se nos ocurrió armar la editorial para, en un principio, publicarnos a nosotros. Así sacamos los primeros tres libros. Después fue muy de boca en boca", cuenta Marina, que además de editora es poeta –luego de Bajar de un hondazo (Pánico el pánico), acaba de publicar su segundo libro, Un pedazo de atmósfera (Gog y Magog)– y también psicóloga, especializada en adopción.
–¿Cómo se combinan esos roles tan diferentes a la hora de convertirte en un agente cultural?
–Principalmente soy psicóloga. Igualmente todo se mezcla de una manera natural, mi profesión, mi trabajo, no lo tomo como cosas separadas. A la mañana puedo atender un paciente y a la tarde estar llevando libros para reponer a una librería. Tengo muchas "ventanitas abiertas", no podría ser o hacer sólo una cosa, me aburre.
–Los vínculos entre la palabra como objeto poético y como objeto psicoanalítico, ¿te ayudan a escribir o dificultan el proceso?
–Supongo que me ayudan; el psicoanálisis es una manera de vivir, de pensar, me atraviesa profundamente en todas las cosas que genero, en la escritura por momentos me interpela más ese discurso, pero trato de correrme en algunos casos y en otros juego con eso, es con lo que cuento, mi backup.
–Hay un verso en Bajar de un hondazo que dice "mi vida se rige por los libros que leo". ¿Cómo es esa relación entre tu vida y la literatura?
–Muchísimos libros marcaron mi vida. Soy de las que subrayan los libros con birome, me la paso leyendo. Tengo algunos en la mesa de luz, libros que vuelvo a releer todo el tiempo: La mujer rota de Simone de Beauvoir; El porvenir es largo, de Althusser, y tengo otros para la cartera. Nunca se sabe si tengo que hacer tiempo en algún lado. Lo bueno de viajar en colectivo y no manejar es que podemos leer. Mi hermano, por ejemplo, cuando saqué el registro, me regaló unos audios de Julio Cortázar en un CD para que "no pierda tiempo" manejando. Volviendo al poema, también digo "hace un libro que no te veo", y pienso que tiene que ver con el tiempo. Los libros para mí son refugios, lugares de calma mental, de inspiración, y a la vez me disparan hacia cualquier lado. Soy fetichista del libro.

–El año pasado hice un taller de poesía con Marina Mariasch y tuve ganas de escribir poemas más largos. De un tirón escribí casi todo el libro y, después de un intercambio con ella, me di cuenta de que tenía dos poemas largos. La primera parte, "Pasada de rosca", la escribí mientras me separaba de mi ex novio, y la tercera, "¿Quién se come a quién?", es un poema que habla de mi familia, un mix de infancia y adolescencia. Era algo que quería contar, la adolescencia como pérdida, como transformación; otros poemas fueron surgiendo a lo largo del año pasado. Me gusta pensar que es una especie de duelo. Atravesar el duelo por medio de la escritura, sin hacer catarsis. Me gusta lo autobiográfico, pienso que ahí hay una cierta verdad.
–¿Qué poetas de tu generación te resultan interesantes?
–Un montón: Mariano Blatt, Santiago Pintabona, Marina Mariasch, Belén Iannuzzi, Carlos Godoy. Son escritores que tienen una voz propia. Los releeo mucho, aprendo de ellos todo el tiempo porque los siento cercanos en el sentido de compartir charlas, lecturas. La poesía es intercambio.
–¿Qué dirías que diferencia a Pánico el pánico de otras editoriales independientes?
–En Pánico el pánico todo fluye. Creemos, y hablo por Luciano también, que hay muchos autores y mucha producción y quizá las grandes editoriales no se focalizan en ellos. En la editorial trabajamos en conjunto con los autores, nada se impone. Sí hay un trabajo editoral exhaustivo, pero trabajamos mucho en conjunto. Es puro feedback y dialéctica. Una parte muy importante de Pánico es la estética: queríamos que los libros tuvieran un concepto propio, original, nada hippie, y así fue que nos juntamos con Yamila Kliczkowski, que es la diseñadora, y ella le dio forma al proyecto.
–¿Cómo se plantearon la tarea de construir un catálogo de novelistas, cuentistas, poetas y ensayistas, con los riesgos estéticos y económicos que implica para cualquier editorial?
–Pánico empezó con tres colecciones: poesía, ensayo y narrativa. De manera natural se dio que nos empezaron a llegar más cuentos y nouvelles. Así fue como pensamos en Potlach, una colección de novelas más largas que, por un lado, retoman la época de los noventa no sólo en la temática sino también en cierta manera de contar historias, en la estética de la escritura. Lo de la movida cultural también se fue dando espontáneamente. Casi desde el principio de la editorial organizamos un ciclo de lectura en el Club Cultural Matienzo, una vez por mes. Lo hicimos con la idea de conocer y compartir lo que nos gusta con escritores y músicos, personas con las que compartimos las ganas de que lo que nos gusta circule. «
jueves, 9 de agosto de 2012
mi amiga Dolo me invitó a escribir en Revista Álbum, viajes en bicicleta
"Un álbum con todo lo qué es la bici para nosotras, para nuestros amigos, y para los que conocimos pedaleando.
¿Cómo se siente la vida arriba de una bicicleta?
El contenido de este álbum es una muestra colectiva de textos, ilustraciones, fotografías, anécdotas y videos sobre la relación que tenemos con la bici, las diferentes personas, lugares, sensaciones. Esta edición es una colección sentimental, un collage de impresiones que deja moverse en una bicicleta.
¡Gracias!
Lola y Vero".
Gracias a ustedes. De paso me anoto acá que tengo que conseguir un buen casco y cambiar el asiento de la bici.
miércoles, 1 de agosto de 2012
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