domingo, 31 de agosto de 2008
iluminación
no me banco cuando la vida se pone irónica de esa manera tan obvia.
decidimos próximamente ir a patinar sobre hielo a my way. nos encantaría que aún existiera el italpark. si fuéramos adolescentes, seríamos floggers. absolutamente.
sábado, 30 de agosto de 2008
barrilete cósmico
–sí, bella, y hay que vender todo el oro del Vaticano... no podés ser tan maradoniana...
viernes, 29 de agosto de 2008
Diccionario
* RAE
Persona que padece psicopatía, especialmente anomalía psíquica. Psicopatía. Anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece.
* El Mundo
Enfermo mental que padece una psicopatía. Psicopatía. Enfermedad mental, en especial la anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece como consecuencia de una adaptación al medio: padece una grave psicopatía histérica.
* Pequeño Belén Ilustrado
Persona que suele dejarte la cabeza ASÍ aunque ni la veas, puede ser por medios tales como SMS, MSN, teléfono, coaxil. Se inserta con facilidad en la sociedad, puede llegar a ocupar cargos jerárquicos, y va mutando al son de su actuar. Niega la realidad, la tergiversa, la inventa. Dice que no dijo lo que dijo, que no hizo lo que hizo, que no ve lo que está viendo. No escucha. Alega ser bipolar. Tiende a la pluralidad de personalidades: es muy encantador o intratable. Siempre te querrá hacer creer que el psicópata sos vos, que él es una persona muy sana que brinca por praderas de lavandas con olor a poett.
jueves, 28 de agosto de 2008
esteban
tenía razón: él quería ser estrella de rock.
igual, no sé, medio que me da vergüenza los bailes stroke que hace con la guitarra y que los chupines sean tan achupinados. me quedo toda la vida con los recitales en el salon pueyrredón, en fun house, en cemento. la ventana de su cuarto daba al barrio chino y nos despertaba el tren.
mi jefe
- bien… bah, el médico me dijo que me tengo que cuidar, que además de la gastritis tengo un principio de úlcera… en dos semanas me dan los resultados de una muestra que me tomaron...
- ah… mirá, a mi padre, una persona mayor, le descubrieron una úlcera luego de que se desmayó en la vía pública. estaba defecando con sangre, pero no nos decía nada... no sé si a vos te pasa esto ahora, pero te puede pasar. cuidate, belén, cuidate.
¿es necesario?
la verdad
ejemplificación básica: “no, tengo ganas de ir a la quinta, pero los pibes se juntan a ver el partido”.
lectura: elidir "tengo ganas de ir a la quinta" y "pero".
miércoles, 27 de agosto de 2008
anochecer de un día malo tirando a muy malo
que el lunes estabas de mejor humor
que te llegó la canción que te mandé
que chateás con Telerman mientras hablamos
yo te digo que está bien
que es la historia de mi vida
no tener toda la atención que quisiera
por parte de mi interlocutor,
tengo tres hermanos
y fui la del medio.
mi vecino juega con el gato
y sé que estoy más sensible
por el período premenstrual
me molesta el ruido que el felino
hace con la pelotita
y me molesta que me hable el señor de seguridad
cuando llego agotada de trabajar.
ahora tomo vitaminas por la anemia
y trato de dormirme más temprano.
¿para qué?
a las siete comienzan a sonar
las trompetas del regimiento de enfrente
que le dan los buenos días a la patria.
¿para qué?
domingo, 24 de agosto de 2008
viernes, 22 de agosto de 2008
helsinki
jueves, 21 de agosto de 2008
hay dias
miércoles, 20 de agosto de 2008
profecía
martes, 19 de agosto de 2008
hipótesis
¿evaluarías la posibilidad de empezar a hacer terapia no UNA sino DOS veces por semana?
lunes, 18 de agosto de 2008
domingo, 17 de agosto de 2008
TOKIO BLUES, Haruki Murakami
En Tokio Blues (Norwegian Wood es su titulo en inglés, en clara alusión al tema de los cuatro de Liverpool), su autor, prolífico escritor, devoto del jazz y del blues, de los Beatles y de la música mas exquisita del Brasil, frasea una novela en la que el sinsentido y el tedio de fin de siglo atraviesan la vida de dos jóvenes unidos por el suicidio de Kizuki, mejor amigo de la adolescencia de Watanabe y ex novio de la frágil y delicada Naoko.
La excusa para el recuerdo es esta vieja canción de los Beatles que Watanabe, a sus treinta y siete años, escucha por casualidad en un aeropuerto de Alemania, que lo traslada a su tortuosa juventud en aquel Tokio de finales de los setenta. Pronto se cruzarán nuevas amistades como Tropa-de-Asalto, Nagasawa, Hatsumi, Reiko y también un nuevo amor de la mano de Midori, una chica independiente y resuelta (que funciona en la narración como contracara de Naoko) con quien compartirá clases de teatro y lecturas de Racine, Ionesco, Eisenstein, Shakespeare.
Watanabe transita y medita el amor, el sexo y la muerte como asuntos cruciales en los que se definen el ser y el existir. Y sobre ellos la novela se erige como retrato del paso de la juventud hacia la madurez y como la búsqueda de la propia identidad del protagonista, entre viajes en tren, caminatas, clases en la universidad, melodías, desengaños.
El empleo del montaje -tomado del cine- que se desarrolla en la narración con la finalidad de indicar el tiempo pasado y el tiempo presente del personaje y la evocación constante a canciones recuerdan al mejor Cortázar de Rayuela (Watanabe como Oliveira, Naoko como La Maga y Midori como Lucía puede ser el esbozo de una posible lectura). Como así también el viaje de iniciación llevado a cabo por Watanabe rememora los caminos desarrollados por autores norteamericanos como Scott Fitzgerald, Irving, Carver o Kerouac, quienes fueron traducidos al japonés por el mismo Murakami.
Heredero del haiku, del budismo zen, del origami y del arroz con palitos, Murakami logra desde el minimalismo de sus descripciones, de su escritura de y para los sentidos y de la enunciación directa de las acciones que realizan sus personajes la más alta poesía a la que los japoneses, de la talla magistral de su antecesor Yasunari Kawabata, nos tienen acostumbrados.
Murakami también es autor de las novelas Spuntnik, mi amor, Al sur de la frontera, al oeste del sol y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Todas ellas traducidas al español.
viernes, 15 de agosto de 2008
miércoles, 13 de agosto de 2008
queja
piropo terapéutico
fernando, mi psicoanalista.
la plata del lavado
Se me rompió el lavarropas (“el nene no ME come”), mi electrodoméstico preferido. Mientras viene el señor todopoderoso que tiene en sus manos la llave de mi reino de la felicidad (que todos saben es el de la ropa limpia), opté por llevarla al lave-no-tan- rap de la esquina, al lado del bar-barra que está montando un grupo de amigos, con la obvia intención de delear. El laverrap es de un chino, él lo atiende, mientras come restos que saca con la mano de un tupper que sobrevivió a los ochenta. Mi teoría es que la ropa que llevo sucia vuelve más sucia después del lavado, pero no encontré otro laverrap en el barrio; tampoco hay locutorios, ni mercerías, ni casas de cotillón. Ayer fui a buscar la ropa que dejé el viernes: sábanas, toallas; la ropa liviana la lavo a mano como mi tatarabuela que vino de Italia sin lavarropas. Después de que Chin Chan revolviera la mitad del local de dos por dos, encontró mi bolsa con ropa dudosamente limpia. El temita era que se habían mezclado toallones de una familia muy bostera y mi toallón violeta preferido había desaparecido, junto al pantalón de mi pijama de invierno y una toalla de manos nueva. Todos sabemos que Chin Chan habla perfectamente español: TODOS. Pero se abusa del recurso de no-entiende; eso también lo sabemos. “Falta un toallón violeta, una toalla de manos blanca im-po-lu-ta, un pantalón de pijama rayado…”, “Falta un toallón violento”, contestó Chin Chan. “No, violeta”. “Toallón violento”, repitió haciendo una mueca de risa. Luego de revolver bolsas y bolsas con ropa mezclada, Chin Chuan me dijo: “No apalece, deme UNA SEMANA para buscar”.”Una semana!!! sunabusosunescándalo… violenta me pongo yo, no el toallón”. "Le devuelve la plata del lavado”. Y me fui, con diez pesos, sin mis toallas y con la fiel convicción de que por unos meses no voy a comer comida china. ¡Ah! Y los Juegos Olímpicos me tienen sin cuidado.
martes, 12 de agosto de 2008
y siempre ambos lo recordamos
B dice:
y recordamos lo mismo
B dice:
hemos sido muy privilegiados
alejo dice:
sí sí,
alejo dice:
si yo algún doce no te busqué y te dije maría, hoy es doce, es porque, qué sé yo, me digo, dejala tranquila con el doce, ale.
B dice:
me acuerdo el primer no aniversario después del primer mandato, me llamaste. yo me iba al ópera a ver la hija de la lárgima con mis hermanos
B dice:
y llegué re bajón
alejo dice:
si tuviera algún tipo de magia cósmica y pudiera ir al pasado, los agarraría a esos dos, ponele en el zaguán ese de federico lacroze, ahí entre las columnas y les díría, chicos, los interrumpo un toque, ya siguen pero escuchen ésto
alejo dice:
en catorce añitos se van a estar evocando
alejo dice:
me gustaría verles las caras.
alejo dice:
catorce quuuuuuueeeeeeeeeeee? si tenemos quince. además qué interrumí vo, no ves que estamos transando?
B dice:
onda eterno resplandor de una mente sin recuerdos
alejo dice:
eso
B dice:
había mucho do la fa sol
B dice:
en esa época
alejo dice:
la menor, por cierto.
B dice:
claramente
alejo dice:
claramente.
B dice:
do la fa sol
B dice:
o
B dice:
sol re la mi
alejo dice:
sol mi do re
B dice:
no pasábamos de esas 4 notas
B dice:
con las guitarras siempre desafinadas, por cierto
alejo dice:
pero bueno, hay cosas que ya son así por siempre, yo, de la época de "boludo siento acá, en la boca del estómago, cuando la veo" de esa época, sos vos maría.
lunes, 11 de agosto de 2008
domingo, 10 de agosto de 2008
viernes, 8 de agosto de 2008
jueves, 7 de agosto de 2008
sobre miami,
llevaría una camisa con palmeras
preferentemente naranja y amarilla
sería rubia platinada
y andaría en patines por la vereda
que no se llamaría vereda sino acera
me pasarías a buscar en un descapotable turquesa
vestido de al pacino
viviríamos en un motel con alberca
y usaríamos anteojos negros para no ver nada.
miércoles, 6 de agosto de 2008
acerca de un campamento
de casas rodantes
en un camping con luces de colores
azules, rojas y amarillas,
con familias hippies
que comparten una larga mesa
de madera garabateada con flores,
los niños juegan entre ellos,
los padres cantan y bailan música country,
beben y se aparean, hasta que llega el día.
domingo, 3 de agosto de 2008
variaciones de olivia
Se enciende y apaga,
es un tubo fluorescente gastado.
Se le deshilachan los ojos
en cintitas de agua.
Desde su cama contempla
la desolación del paisaje,
diversas perspectivas de la nostalgia:
bollitos de pañuelos de papel,
ceniceros,
luz,
el teléfono
que no sonará
en todo el día.
Y la noche. Y las paredes
sólo dicen lenguaje.
2.
Cuando duerme
le salen flores
del ombligo,
cantan pajaritos,
juegan,
liban el néctar.
Los insectos, calmos,
merodean las flores.
Se despierta.
Es la mañana.
A Olivia
le llueve la panza.
3.
En el cielo que aplasta la avenida,
nubes como ovejas,
cumulus nimbus,
presagian una tormenta de otoño.
Es verano.
El agua que cae en la taza,
las horas de lluvia,
la lluvia en la bañadera.
Olivia cambia de estación:
dulcificado
verá lo pasado
mañana.
4.
Recorta fotos de revistas:
sombreros, zapatos,
jovencitas de la China,
perfumes, agua de colonia Ciel, paisajes,
caminos con globos, actrices.
Las ordena en un collage
que hilvana con lana amarilla.
Hace una guirnalda.
El río sin orillas que la contiene
es el vértigo horizontal que la marea.
5.
Junta cajas de cartón
para guardar
libros,
tenedores,
manteles,
discos,
postales de cuando se mandaban postales de los viajes,
un pulóver rojo,
fósforos, una manta.
Saluda a sus vecinos,
cierra con llave,
arriba, abajo,
deja en la casa
lo que en la casa quedó.
6.
Camina en zigzag
por la ciudad anochecida.
Olivia es un terreno baldío.
Pone una cumbia,
tucu tún- tucu- uá uá uá- tucu tún,
la baila,
la canta con un desodorante
en el espejo.
tira papel picado,
hace trencito
con sus amigos invisibles.
Olivia es,
está,
parece,
resulta.
Olivia baila,
le sale el sol en la garganta.
sábado, 2 de agosto de 2008
si, ¿no?
a partir de ese día nos vimos todos los días de enero, con excepción de una noche: cuando fuimos con mi amiga j a una fiesta en un refugio de montaña en la que tocaba una banda de rock patética, vendían cerveza en vasos de plástico de un litro y mi amiga j, hincándose un chori y mezclando su perfume de 300 pesos con el olor del asado de dudosa procedencia, me dijo: "qué lipovetzky todo esto, ¿no?", y yo, nauseosa, intoxicada, le rogué que nos fuéramos a un lugar más aséptico ya que había peligro de lanzamiento.
hacíamos largas caminatas, andábamos en bici, cantábamos en fogones ajenos una que sepamos todos, hablábamos del idealismo de platón, de gramática latina, comíamos pizza y tomábamos cerveza. éramos verdaderos neohippies.
yo no quería que terminaran las vacaciones –él tampoco–. se había creado el microclima ideal, punto caramelo, del romance. había un detalle, el detalle de siempre: tenía novia.
las vacaciones terminaron, volvimos a buenos aires, extrañamente no nos cruzamos nunca en la facultad y eso que yo cogoteaba aulas, biblioteca, patio y bar. un buen día me llegó un mail de él. así fue que empezamos un diálogo ciberpunk. había terminado con su novia porque sssshoooo, era sssssssshoooo LA mujer.
nos vimos. me invitó a ver saraband, de bergman. típicamente snob. pero no importaba porque él, era ÉL. salimos del cine y fuimos a cenar. mientras esperábamos la comida me dijo: "tenés un problema con el sino". "¿perdón?", dije yo. "si, con el sino", dijo él. acto seguido sacó de su mochila toooodos los mails que le mandé marcados con resaltador amarillo y una fotocopia del capítulo dedicado al sino de la gramática de maría marta garcía negroni.
él, no era Él.

