miércoles, 31 de agosto de 2011

domingo, 28 de agosto de 2011

ideal para el alumno de latín dos

         Symphonia peronista (versión de Oscar Conde)

Pueri peronisti
omnes iuncti vincemus
et dabimus, ut semper,
cordis clamorem:
vade Peronem, vade Peronem.
Pro isto magno argentino,
qui calluit devincire sibi
ingentem populi copiam,
dimicando Fortunam.

Pero, Pero, quam magnus es.
Praefecte mi, quanto vales.
Pero, Pero, magne rector,
es operarius princeps.

Socialibus principiis,
quae Pero instituit,
populus integer iunctus’t
clamitatque corde:
vade Peronem, vade Peronem.
Pro isto magno argentino,
qui continenter laborat
ut in populo regnet
amor et aequabilitas.

Pero, Pero, quam magnus es.
Praefecte mi, quanto vales.
Pero, Pero, magne rector,
es operarius princeps.

Exemplum imitemur
viri huius argentini,
et, viam insequendo,
clamitemus corde:
vade Peronem, vade Peronem.
Quia ingens Argentina,
de qua Sanctus Martinus somniavit,
veritas est effectiva,
quam debemus Peroni.

Pero, Pero, quam magnus es.
Praefecte mi, quanto vales.
Pero, Pero, magne rector,
es operarius princeps.




(ACÁ le pueden enganchar la melodía)

a veces estoy así, como todo el mundo

"Estuve sin moverme como una hora, y al final decidí irme de Nueva York. Decidí no volver jamás a casa ni a ningún otro colegio. Decidí despedirme de Phoebe, decirle adiós, devolverle el dinero que me había prestado, y marcharme al Oeste haciendo autostop. Iría al túnel Holland, pararía un auto, y luego a otro, y a otro, y a otro, y en pocos días llegaría a un lugar donde haría sol y mucho calor y nadie me conocería. Buscaría un empleo. Pensé que encontraría un trabajo en una gasolinera poniendo a los coches aceite y gasolina. Pero la verdad es que no me importaba qué clase de trabajo fuera con tal de que nadie me conociera y yo no conociera a nadie. Lo que haría sería hacerme pasar por sordomudo y así no tendría que hablar. Si querían decirme algo, tendrían que escribirlo en un papelito y enseñármelo. Al final, se hartarían y ya no tendría que hablar el resto de mi vida. Pensarían que era un pobre hombre y me dejarían en paz. Yo les llenaría los depósitos de gasolina, ellos me pagarían, y con el dinero construiría una cabaña en algún sitio y pasaría allí el resto de mi vida. La levantaría cerca del bosque, pero no entre los árboles, porque quería ver el sol todo el tiempo. Me haría la comida, y luego, si me daba la gana casarme, conocería a una chica guapísima que sería también sordomuda y nos casaríamos. Vendría a vivir a la cabaña conmigo y si quisiera decirme algo tendría que escribirlo, como todo el mundo. Si llegábamos a tener hijos, los esconderíamos en alguna parte. Les compraríamos un montón de libros y les enseñaríamos a leer y escribir nosotros solos".

De El guardíán entre el centeno, J. D. Salinger

sábado, 27 de agosto de 2011

me acuerdo de la ropa que llevaba puesta en los momentos importantes: una falda de jean con una polera negra, chinitas de terciopelo negro y un collar con esferas de plástico de colores la noche que Spinetta tocó por primera vez en el teatro Colón; un pantalón a cuadritos y un tapado de paño gris la mañana de mi primer “trabajo serio”; el equipo de gimnasia del colegio la tarde que mi primer novio me dio un beso; unos zapatos negros de charol que tuve que tirar luego del entierro de mi primo; un vestido psicodélico comprado en una feria de San Telmo la última tarde que vi a mi abuelo internado en la terapia intensiva de un sanatorio de la ciudad; una falda finita con arabescos y una remera de tela de pañal de bebé ese diciembre de 2001 en Obras; un jean claro con una camisa blanca con volados y un saco de corderoy con arabescos en tonos de verde, que era de mi abuela, en el viaje de ida a Tel Aviv; un vestido azul y una flor rojísima en el pelo la tarde que entré por primera vez a una redacción; una pollera de Jerusalén con una remera de algodón amarilla cuando me recibí; el mismo jean azul oscuro y el mismo jogging térmico día por medio en el viaje iniciático por Europa; una pollera comprada en Plaza Francia la noche que lo conocí a G; una enagua gastada la mitad de mi relación con A; un chupín y una camisa rosa con tablas la primera vez que leí poemas delante de gente; un vestido con barcos una tarde en Tigre, unos aros en forma de rosa blanca en una misa familiar.



miércoles, 24 de agosto de 2011

orden y progreso

8.45 amanecer

9.20 desayunar

9.45 bañarse

10.25 salir

11 a 18 trabajar

19 a 21 yoga, terapia, inglés, otros

22 cena liviana

1 en la cama
"Las personas se juntan, se mezclan, se olvidan y reproducen, a veces, en medio de una absoluta pereza. Y cuando miramos a un costado, alguien nos está siguiendo y con sólo girar la cabeza nos vemos a nosotros mismos siguiendo a otro. Y así hasta la muerte. Escribe T. S. Elliot en The Wast Land: '¿Quién es el tercero que camina siempre a tu lado/ cuando cuento sólo estamos vos y yo juntos/ pero cuando miro adelante por el camino blanco/ siempre hay otro caminando a tu lado'".

Fabián Casas en Breves apuntes de autoayuda

domingo, 21 de agosto de 2011


siento un montón de cosas horribles en mi corazón.

viernes, 19 de agosto de 2011

"belles, anoche soñé con vos, soñé que hacías tu cumpleañaos en tu casa,y tu casa era uFFFF, un lugar increíble, de afuera parecía que era un dpto, en un edificio semi moderno muy lindo, y dsp por dentro era una casa enorme, con cuartos superlocos, con un mini boliche dentro, y con un lugar medio el bar de leche de la naranja mecanica, era como una mezcla de la naranja mecanica y un minimalismo to ...tal, pero tu cuarto era muy lindo y normal para llo que era el resto de tu casa, TENÍAS 3 COCINAS! CON 3 HORNOS, MUCHAS HORNALLAS, 3 COCINAS COMPLETAS!, y el resto de la casa era re moderna, y también medio indie, y atrás había como un galpón gigantezco lleno de instalaciones, y publicidad gráfica de neon y en pantallas de leds , de camel o de marlboro, había muchas cosas increíbles por todos lados.
te mando un beso".

miércoles, 17 de agosto de 2011

¨La guerra la tenemos que hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos han de faltar. Cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con las bayetitas que trabajan nuestras mujeres, y si no andaremos en pelotas como nuestros paisanos los indios. Seamos libres, que lo demás no importa nada¨.
 
José de San Martín
 

martes, 16 de agosto de 2011

lunes, 15 de agosto de 2011

ya no puedo escribir en este blog.

viernes, 5 de agosto de 2011

mi compañera de oficina del campo dice que la luz ya empezó a cambiar, que amanece más temprano y que el cielo tiene otro color. cuando haya cambiado un poco más el color de la aurora y del ataredecer, habremos pasado otro invierno. para mí, pasar el invierno es pasar un montón de cosas complicadas, desde la logística hasta el espíritu. porque es pasar el invierno interior.

miércoles, 3 de agosto de 2011

un plan


el sábado, a la hora del té, voy a leer algunas partes del cuaderno que escribí cuando viajé a Noruega. además, leerán poetas que me gustan, canta Sofi, los chicos de Pan invitan la merienda. vengan, hipsters amigos.