
domingo, 28 de junio de 2009
viernes, 26 de junio de 2009
random
me gusta más leer que escribir.
N. dice que la diferencia entre una rosarina y una porteña es que una rosarina no sabe quién es Betty Page. y que no importa, porque es rosarina.
tengo ganas de llorar. tal vez sea el viaje suspendido. quería ir a las sierras a desintoxicarme. ¿en un tiempo habrá clínicas de desintoxicación de internet?
siento la dureza de la ciudad en mi espalda.
¿será el invierno?
siento la dureza de la ciudad en los ojos.
no tengo cigarrillos ni whisky. tampoco fumo ni tomo, pero fumaría y tomaría esta noche, que ya es madrugada. tal vez me quede despierta hasta el amanecer, cuando los obreros bolivianos y paraguayos de la obra de enfrente empiezan a trabajar hasta el mediodía, cuando cruzan al chino a comprar fiambre, vino y pan para el almuerzo. todavía no conocí a la beba de la china; nació hace unas semanas; la tienen tan tapada entre frazadas que no se le ve la cara. no, los bebés no son todos iguales. menos aun los bebés chinos.
siento nostalgia de Parque Patricios.
internet no me soluciona los problemas.
si suelto el pasado, ¿yo dejo de ser yo?
siento la dureza de la ciudad en los pies helados.
N. dice que la diferencia entre una rosarina y una porteña es que una rosarina no sabe quién es Betty Page. y que no importa, porque es rosarina.
tengo ganas de llorar. tal vez sea el viaje suspendido. quería ir a las sierras a desintoxicarme. ¿en un tiempo habrá clínicas de desintoxicación de internet?
siento la dureza de la ciudad en mi espalda.
¿será el invierno?
siento la dureza de la ciudad en los ojos.
no tengo cigarrillos ni whisky. tampoco fumo ni tomo, pero fumaría y tomaría esta noche, que ya es madrugada. tal vez me quede despierta hasta el amanecer, cuando los obreros bolivianos y paraguayos de la obra de enfrente empiezan a trabajar hasta el mediodía, cuando cruzan al chino a comprar fiambre, vino y pan para el almuerzo. todavía no conocí a la beba de la china; nació hace unas semanas; la tienen tan tapada entre frazadas que no se le ve la cara. no, los bebés no son todos iguales. menos aun los bebés chinos.
siento nostalgia de Parque Patricios.
internet no me soluciona los problemas.
si suelto el pasado, ¿yo dejo de ser yo?
siento la dureza de la ciudad en los pies helados.
jueves, 25 de junio de 2009
santa evita y miranda july


miranda por mi
Delicadeza bizarra para almas solitarias
Dirige y actúa sus propias películas. Compone canciones que luego decora con videoclips espontáneos que cuelga en YouTube. Escribe cuentos que edita en libros con tapas de distintos colores para que el lector combine con su ropa. Actriz, escritora, directora, guionista, música; la norteamericana Miranda July es el paradigma de la artista visual posmoderna.
martes, 23 de junio de 2009
lunes, 22 de junio de 2009
domingo, 21 de junio de 2009
jueves, 18 de junio de 2009
me gusta ser mujer (como a nacha)
la depiladora: “¿acá te pasaste la maquinita, no?”
la peluquera: “¿el flequillo te lo cortaste vos?”
la manicura: "¿te comés un poquito al costado de las uñas?”
la ginecóloga: "el año pasado no viniste a hacerte el pap."
A todas les digo: ¡HAGO LO MEJOR QUE PUEDO!
la peluquera: “¿el flequillo te lo cortaste vos?”
la manicura: "¿te comés un poquito al costado de las uñas?”
la ginecóloga: "el año pasado no viniste a hacerte el pap."
A todas les digo: ¡HAGO LO MEJOR QUE PUEDO!
martes, 16 de junio de 2009
los veranos en el campo
eran largos y calurosos
me tocaba dormir
en la cama plegable
y usar la almohada de lana:
cada noche
me cabeza descansaba
sobre esa piedra antojadiza.
amanecíamos con el primer sol
para andar a caballo
antes de que el mediodía
nos obligara a una siesta en la galería
o a un chapuzón impensado
en las aguas heladas
del tanque australiano.
Pocho ensillaba los caballos de memoria
A Flor le tocaba Pico,
que era potrillo, bravo y porfiado,
yo, sobre Pampa,
aprendía los ritmos de baile:
paso, trote y galope.
una vez por semana
subíamos todos al citroen amarillo
en dirección a Junín
tras algunas provisiones
y un mínimo contacto con el pueblo.
lo que más me gustaba
del verano en el campo
era la noche,
cuando salíamos a cazar bichos de luz
que luego guardábamos cuidadosamente
en frascos de vidrio
con agujeritos en la tapa;
ponernos Off en el cuerpo y caminar
buscando rastros de la luz mala;
quedarnos hasta la madrugada
dibujando y leyendo
en el comedor de esa estancia
de principios de siglo
a la que le faltaban pocos años
para desmoronarse.
eran largos y calurosos
me tocaba dormir
en la cama plegable
y usar la almohada de lana:
cada noche
me cabeza descansaba
sobre esa piedra antojadiza.
amanecíamos con el primer sol
para andar a caballo
antes de que el mediodía
nos obligara a una siesta en la galería
o a un chapuzón impensado
en las aguas heladas
del tanque australiano.
Pocho ensillaba los caballos de memoria
A Flor le tocaba Pico,
que era potrillo, bravo y porfiado,
yo, sobre Pampa,
aprendía los ritmos de baile:
paso, trote y galope.
una vez por semana
subíamos todos al citroen amarillo
en dirección a Junín
tras algunas provisiones
y un mínimo contacto con el pueblo.
lo que más me gustaba
del verano en el campo
era la noche,
cuando salíamos a cazar bichos de luz
que luego guardábamos cuidadosamente
en frascos de vidrio
con agujeritos en la tapa;
ponernos Off en el cuerpo y caminar
buscando rastros de la luz mala;
quedarnos hasta la madrugada
dibujando y leyendo
en el comedor de esa estancia
de principios de siglo
a la que le faltaban pocos años
para desmoronarse.
lunes, 15 de junio de 2009
domingo, 14 de junio de 2009
Daniel Link sobre Meret o presumo de mi amigo que escribe re pulenta

REWIND
Acaba de distribuirse En la pausa, la autobiografía de Diego Meret (Buenos Aires, Mansalva, 2009), que resultó ganadora del Premio Indio Rico en su edición 2008.
Yo, como jurado de la edición 2007 del mismo premio, había leído con enorme placer la novela que, entonces, Meret había presentado a concurso, La ira del Curupí.
En la pausa, en rigor, también debería ser leída como una novela, y de las más intensas que tendremos ocasión de leer este año. Meret, que seguramente sabe desconfiar de la indulgencia que la autobiografía suele proponer, hace un relato de retazos y de olvidos, centrando el delgado hilo de una vida (la suya) alrededor de esos peculiares momentos de paranoia en los cuales el sentido parece disolverse y la conciencia se vuelve acuosa.
Muchos se preguntarán por la pertinencia de la publicación de una autobiografía de un escritor sin obra conocida (mi suerte ha querido que yo no integre ese conjunto casi universal). Pero eso, si no me equivoco en la interpretación de decisiones de las que no participé, también debe haber estado en la cabeza de los organizadores del Premio y del Jurado (Edgardo Cozarinsky, María Moreno, Ricardo Piglia): mediante la sencilla operación de establecer un límite etario, lo que se consigue es llevar lo autobiográfico a un umbral de experimentación y de abstracción que de otro modo no hubiera tenido. El texto de Meret carece por completo de cualquier complicidad con la autocomprensión y, libre de toda necesidad de mistificar (una vida a término, una carrera, lo que ha sido), se entrega a un proceso de ascesis y de transformación que, gracias a la calidad infrecuente de la prosa, arrastra al lector a los mismos abismos de indeterminación a los que el protagonista se asoma.
La autobiografía termina con el narrador acostado en una cama, al lado de su hijo y su mujer embarazada, que es como decir, precisamente, que todo está, todavía, por venir. Lo demás, lo que se ha leído, es probablemente una teoría de la infancia (de sus desarreglos, de sus terrores y de sus malos entendidos), de la lectura y de la escritura (pausa, rewind, play: ¿hace falta más?), en fin: de lo imaginario.
Si hubiera políticas editoriales, alguien debería estar ya contratando la edición de La ira del Curupí y revisando el sistema de archivos de la computadora de Diego Meret, a quien conviene imaginar mucho menos entregado al sinsentido de la vida que lo que En la pausa haría suponer.
Acaba de distribuirse En la pausa, la autobiografía de Diego Meret (Buenos Aires, Mansalva, 2009), que resultó ganadora del Premio Indio Rico en su edición 2008.
Yo, como jurado de la edición 2007 del mismo premio, había leído con enorme placer la novela que, entonces, Meret había presentado a concurso, La ira del Curupí.
En la pausa, en rigor, también debería ser leída como una novela, y de las más intensas que tendremos ocasión de leer este año. Meret, que seguramente sabe desconfiar de la indulgencia que la autobiografía suele proponer, hace un relato de retazos y de olvidos, centrando el delgado hilo de una vida (la suya) alrededor de esos peculiares momentos de paranoia en los cuales el sentido parece disolverse y la conciencia se vuelve acuosa.
Muchos se preguntarán por la pertinencia de la publicación de una autobiografía de un escritor sin obra conocida (mi suerte ha querido que yo no integre ese conjunto casi universal). Pero eso, si no me equivoco en la interpretación de decisiones de las que no participé, también debe haber estado en la cabeza de los organizadores del Premio y del Jurado (Edgardo Cozarinsky, María Moreno, Ricardo Piglia): mediante la sencilla operación de establecer un límite etario, lo que se consigue es llevar lo autobiográfico a un umbral de experimentación y de abstracción que de otro modo no hubiera tenido. El texto de Meret carece por completo de cualquier complicidad con la autocomprensión y, libre de toda necesidad de mistificar (una vida a término, una carrera, lo que ha sido), se entrega a un proceso de ascesis y de transformación que, gracias a la calidad infrecuente de la prosa, arrastra al lector a los mismos abismos de indeterminación a los que el protagonista se asoma.
La autobiografía termina con el narrador acostado en una cama, al lado de su hijo y su mujer embarazada, que es como decir, precisamente, que todo está, todavía, por venir. Lo demás, lo que se ha leído, es probablemente una teoría de la infancia (de sus desarreglos, de sus terrores y de sus malos entendidos), de la lectura y de la escritura (pausa, rewind, play: ¿hace falta más?), en fin: de lo imaginario.
Si hubiera políticas editoriales, alguien debería estar ya contratando la edición de La ira del Curupí y revisando el sistema de archivos de la computadora de Diego Meret, a quien conviene imaginar mucho menos entregado al sinsentido de la vida que lo que En la pausa haría suponer.
sábado, 13 de junio de 2009
ah, bueno
mensaje de texto de mi amiga V: "amigas, este miércoles viene una vidente natural grosa que vive en Córdoba. la que quiera reservar un turno me avisa. miércoles 17 durante el día, en mi edificio. son 70 pesos. besos."
jueves, 11 de junio de 2009
miércoles, 10 de junio de 2009
formas posibles de la huida
*ahorrar cada euro con el sudor de mi frente y viajar a Oslo a fin de año. si Lolo me ensena noruego, puedo dar clases de español. comer arroz hasta fin de año, en pos de sacar un pasaje con menos de tres escalas.
*viajar a Polonio. quedarme en el ranchito rosa; tiene gas en invierno. enseñar en la escuela de la playa sur. hablar con los lobos del faro. dejarme el pelo largo.
*subirme a la mochila de mi buena amiga L. pasar una temporada de meditación en la Patagonia. aunque el frío es poco funcional. juntar rosa mosqueta en el bosque y hacer dulce. fumar rosa mosqueta.
*construir una casa en un árbol de los que plantó mi hermano en el campo de mi abuelo, a dos horas de la ciudad y bien lejos de mi vida. no hay sierras, pero al menos no me cobrarían alquiler. creo.
*viajar a Polonio. quedarme en el ranchito rosa; tiene gas en invierno. enseñar en la escuela de la playa sur. hablar con los lobos del faro. dejarme el pelo largo.
*subirme a la mochila de mi buena amiga L. pasar una temporada de meditación en la Patagonia. aunque el frío es poco funcional. juntar rosa mosqueta en el bosque y hacer dulce. fumar rosa mosqueta.
*construir una casa en un árbol de los que plantó mi hermano en el campo de mi abuelo, a dos horas de la ciudad y bien lejos de mi vida. no hay sierras, pero al menos no me cobrarían alquiler. creo.
martes, 9 de junio de 2009
y ahora me dicen
"tenés la cabeza llena de folders."
"la posmodernidad fue un invento de los chicos ricos que tienen tristeza. en el mundo, las luchas están mas vivas que nunca."
"la mujer posfeminista esta mas oprimida que la prefeminista."
"la posmodernidad fue un invento de los chicos ricos que tienen tristeza. en el mundo, las luchas están mas vivas que nunca."
"la mujer posfeminista esta mas oprimida que la prefeminista."
lunes, 8 de junio de 2009
dijo una amiga sobre los escritores
"... quieren que seas inteligente para escucharlos, una minita para mostrarle a sus amigos, una madre cuando no les rinde el ego, una maestra para corregirlos y un chabón para ponerles límites."
domingo, 7 de junio de 2009
es especial
hoy es el día de mi cumpleaños y quiero que lo usemos de excusa para juntarnos todos a festejar, que estamos vivos hasta el 2012, y que falta poco para eso. POR ESO, los espero el sábado en casa, mapa adjunto, para hacer fogata, cánticos, yoga devocional y cumbia vaquera.
Contamos con la presentación única y estelar de las aclamadas Vestidas de Cono Candombero, micrófono abierto-karaoke de clásicos, coreografías y café con leche para todos.
Festejamos también el anhelado regreso de eli de las montañas, el día del bombero y año nuevo adelantado.
La dirección es XXX, es una casa grande, sin rejas, con un pino rastrero gigante tomando el patio delantero y una acacia y un jacarandá en la acera, en un barrio perdido en el conurbano, no sean cobardes, no dejen que la inseguridad social, el frío o los recitales internacionales los ganen, los esperamos a partir de las 9.30 a la hora que quieran.
los amo
Contamos con la presentación única y estelar de las aclamadas Vestidas de Cono Candombero, micrófono abierto-karaoke de clásicos, coreografías y café con leche para todos.
Festejamos también el anhelado regreso de eli de las montañas, el día del bombero y año nuevo adelantado.
La dirección es XXX, es una casa grande, sin rejas, con un pino rastrero gigante tomando el patio delantero y una acacia y un jacarandá en la acera, en un barrio perdido en el conurbano, no sean cobardes, no dejen que la inseguridad social, el frío o los recitales internacionales los ganen, los esperamos a partir de las 9.30 a la hora que quieran.
los amo
sábado, 6 de junio de 2009
blogger que no sabe nada de la vida comenta
-che, me contó jo que tenés una banda, ¿cómo se llama?
-las pelotas
-ah... ¿tocan seguido?
fragmento de un diálogo real de hace siete años aprox. en la entonces casa de JL en san telmo. aún no tenía blog; creo que no existían. era una joven estudiante con el pelo largo y los humos ídem. dormía cuatro horas por día y tenía menos rock encima que luciano pereyra.
-las pelotas
-ah... ¿tocan seguido?
fragmento de un diálogo real de hace siete años aprox. en la entonces casa de JL en san telmo. aún no tenía blog; creo que no existían. era una joven estudiante con el pelo largo y los humos ídem. dormía cuatro horas por día y tenía menos rock encima que luciano pereyra.
viernes, 5 de junio de 2009
No importan los culpables. Es de noche y hace frío. No quiero ser hiriente ni quiero decirte que juegues a la familia feliz mientras pensás en otras cosas. Mucho no me importa. Me importa mucho. Me marea tanto que no sé a quién le hablo. Pero hablo. Escribo. Escucho a los Beatles para que el silencio no sea un cuchillo helado que tajea el aire de la casa. Ay, la casa. Está ordenada la casa, está calentita, tiene olor a margaritas de colores diez pesos el ramo en la puerta del supermercado. Nos asusta la oscuridad. Nos asustan los dibujos que hacen las puertas del placard abierto sobre la pared. El gatito sigue arengando con su brazo dorado, marca el pulso, las notas: do fa sol la sol mi/ do fa sol la sol/ do fa sol la sol mi/ mi fa mi re do. La cuadra se llena de niños y por suerte nos quedan los juegos, algunos dedos de bebidas blancas para sacar el frío y siempre está la posibilidad de quedarte hablando con el chino que te enseña dominó en traje con pantuflas y medias y jura que no sabe nada de los vendedores de opio.
jueves, 4 de junio de 2009
la china que ayer a la noche me atendió en el mercado de la esquina de mi casa hoy a la mañana parió a su primera hija. me lo contó su marido hoy a la tarde. el chino me dijo que sólo cerró medio día y que la china ya está en la casa. también que todo estaba caro y por eso el ibuprofeno salía tres pesos cada uno. le dije: "noooo, es muy caro". me dijo: "si, caro". a la chinita la llamaron eva. otra estafa en nombre del peronismo.
miércoles, 3 de junio de 2009
lunes, 1 de junio de 2009
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