Hay que vivir fácilmente, hay que vivir sencillamente,
aceptando todo lo que hay en el mundo.
Es por eso que, desquiciado, sobre el bosque,
silba el viento, el viento plateado.
Sergei Esenin, Rusia, siglo XIX
martes, 30 de noviembre de 2010
domingo, 28 de noviembre de 2010
queremos tanto al paisito
En Uruguay, las personas les pueden poner cualquier nombre a sus hijos.
En Argentina, podés ponerle Kevin o Brian, pero no Indio o China, por ejemplo. En Uruguay, hay una persona que se llama “Dosauno”, por un partido del mundial 1950, que ganó Uruguay. También hay una persona que se llama “Trademar”. La historia es muy larga, pero más o menos es así: la madre tuvo al niño en su casa, no sabía qué nombre ponerle cuando vio una lata de dulce que decía “Trade Mark” y optó por la versión charrúa del asunto. Supongo que estarán al tanto del fanatismo uruguayo por la doble ve: Walter, Waldo, Wanda, ¡Walt Disney!
Ruta
Parábamos en la ruta
mi mamá y yo
corríamos a hacer pis
bajábamos
al túnel
debajo de la ruta
nos agachábamos
daba risa escuchar los autos
arriba nuestro
con el culo al aire
a mí me vino
el viento en contra
y me mojé
y nos reíamos
y nos reíamos.
Roberta Iannamico
Una combi blanca con el motor encendido, la puerta del conventillo abierta, la galería con plantas alineadas, un pibe con gorra blanca con la visera para atrás, ojotas negras, traje de baño de dos colores, toma cerveza del pico, botella de litro, un balcón con ropa colgada, una toalla violeta, un short fucsia, una remera verde fosforescente, dos faroles amarillos encendidos, dos carteles de vende, uno de alquila, cables como lianas que caen de las terrazas, llega Dolores, chau.
viernes, 26 de noviembre de 2010
lunes, 22 de noviembre de 2010
domingo, 21 de noviembre de 2010
“El tío Pepe leía los nombres de los pueblitos a los que había ido durante treinta años y decía ahí hay un molino arrocero, allá un boliche en el que una vez un viejo le cambió la menor de sus hijas a un amigo por una escopeta, toda esa ruta que en el mapa está señalizada como si fuera de pavimento en verdad es de tierra negra. El me contaba su vida ayudándose con el mapa, lo extendía en la mesa de la cocina y su dedo índice, grueso, se deslizaba sobre el papel de colores.”
Damián Ríos en Entrerrianos
sábado, 20 de noviembre de 2010
las paredes de un hotel de paso
con pocas estrellas
pintadas de celeste claro, gruesas,
de la década del 50
o de la edad de oro del sindicalismo
guardan un fin de semana
cerca del verano
un festival de música country
y un casamiento al lado del río
en el espejo enfrente de la cama
te veo, me ves
la manera hostil
que tenemos de querernos
afuera llueve
la ruta se enciende de verde
brotan vendedores de naranjas
debajo de sombrillas
sobre las banquinas
de la tierra por adopción
de Mónica y César.
el sol del invierno no quema.
En tu cabeza todos los balnearios
a la noche son iguales
fuera de temporada pierden sus
características propias para ser todos
viviendas arena mar
el dibujo de un pueblo fantasma
tiene una única pizzería abierta:
una graciosa escena familiar
donde el hijo y la madre se pelean
por la música que tiene que sonar
y las casas están todas solas
las casas están todas solas
Paz Levinson
El temporal levantó los techos
El temporal levantó los techos,
cambió los ruidos del lugar,
barajó caras, pasos, nadie
levantó la mano. Pronto llegará el frío,
más vale reunir hojas para el fuego
antes de acariciar los bloques húmedos
o dibujar una cara en la arena de la plaza.
A la hora del fastidio y los despertadores
la noche guardará su música para el cuadro siguiente.
Nada más que el agua bajo los pies que me llevan
a ninguna parte.
jueves, 18 de noviembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
lunes, 15 de noviembre de 2010
cabecita de árbol
"El origen de las especies" sale en diciembre, por Pánico el Pánico. Con prólogo de Diego Meret e ilustraciones de Feli.
jueves, 11 de noviembre de 2010
martes, 9 de noviembre de 2010
lunes, 8 de noviembre de 2010
las arcadas de mi infancia
El sábado fuimos al Delta, a la casa de Marina. Había poetas, editores y perros.
Algunos se encontraron en Retiro e hicieron todo el viaje juntos; yo, fiel a los imprevistos de último momento, fui sola: de mi casa a la estación de tren Lisandro de la Torre , de ahí a la estación fluvial de Tigre, de ahí en lancha colectiva hasta el Rama Negra. Como entre que salía la lancha y mi arribo a Tigre tenía media hora, decidí comer un sándwich de queso solo en un bar de ahí. ¡Error! Y nota fundamental: no ingerir alimentos antes de subir a un medio de transporte marítimo o acuatico en general, porque todos sabemos que un rio no es un mar por mas revuelto que este. Entre arcada y arcada recordaba las arcadas de mi infancia en los caminos de Ushuaia. Las tenía tan incorporadas que bastaba con pedirle a mi padre que parara el sheep para bajar al costado de la ruta a devolverle materia orgánica a la tierra que me vio nacer. Leímos poesía al atardecer, nos asustamos por el vuelo bajo de los murciélagos, tomamos con madurez el hecho de que los perros se hayan comido las prepizzas de la cena, conversamos, escuchamos a los 107 Faunos, dormimos, nos despertamos, etcétera.
sábado, 6 de noviembre de 2010
viernes, 5 de noviembre de 2010
miércoles, 3 de noviembre de 2010
a las 9 menos cuarto suena el despertador. una vez, dos, tres, cuatro, cinco, el gato se altera. lo apago. me levanto muy dormida, abro la ducha. la ducha: puede durar más de 30 minutos, 40, puede durar una hora. el agua es la felicidad. mientras me seco el pelo con la toalla y advierto que debería conseguir toallas nuevas antes de que éstas se desintegren, caliento agua para mate y dos tostadas de pan negro. prendo la radio, enciendo la computadora. leo diarios, chequeo mails. mate, mate, tostada, mate, mail, mate, mate, mate. hago la cama. me seco el pelo con secador, me pongo crema, me pongo las lentes de contacto, me pongo perfume, me pongo la cadenita del búho, me ato el pelo, me pongo la mochila, agarro la bicicleta. toma dos: meter la bicicleta en el ascensor sin dejar rastros en mi cuerpo. salgo del ascensor, saco la bicicleta, abro la puerta de la calle. ahora soy una bicivoladora feliz, saludo a los chinos del laverrap que también andan en bici y hacen las entregas: hola, chino; chau, chino; doblo por Matienzo hasta Libertador. Pampa, Libertador. Trazo una bicisenda mental. Le digo al chofer del 15 "qué me apurás, no ves que soy una bicicleta", respiro hondo, pedaleo, freno en los semáforos en rojo, soy una ciclista urbana que respeta las señales de tránsito. llego al trabajo sudada y colorada; el sol está muy fuerte, hay 30 grados hoy. cortaron la luz en el trabajo, somos 15 personas en el hall de entrada charlando y escuchando las canciones que toca un antropólogo forense en un piano donado. salimos al sol, nos sentamos debajo de un árbol, leemos, me acuesto, muerdo pastos, ¡qué ricos son los tallos! de repente la mente se dispara al 2002, un verano apacible en Posadas, la tierra roja, tereré, chapuzones, caminatas hasta Encarnación en búsqueda de telas y chucherías. el mundo es tan hermoso y extraño. a las dos de la tarde nos enteramos de que está Todorov haciendo la visita guiada.
lunes, 1 de noviembre de 2010
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