martes, 18 de septiembre de 2012

09.05.09

tareas productivas del día, en orden:

- me desperté a las 9:05 AM sin despertador
- revisé mi casilla de correo, facebook, twitter y stat counter, edité cosas, respondí mails
- regué las plantas, les di de comer a los gatos, comí una banana
- limpié las huellas digitales de mi macbook, puse la cara cerca de la pantalla para asegurarme de que lo estaba haciendo bien, me consterné por unos puntitos blancos que no salen y que nunca había visto antes
- me miré al espejo para ver si estaba notablemente más gorda por comer tacos ayer, y sentí que me veía un poco más gorda
- contesté mensajes de texto, mandé mensajes de texto para que otra gente los contestara, no contesté algunos mensajes a propósito, me sentí maliciosa y confundida e inesperadamente triste y un poco traicionada, me pregunté si en algún momento voy a contestar ese mensaje o no

tareas improductivas del día, en orden:

- intentar volver a dormirme sin conseguirlo
- quedarme acostada en la cama consciente de que el tiempo pasaba a una velocidad más lenta que lo normal, mirar los objetos en mi habitación, tratar de sentirme satisfecha pero más bien sentir "tengo que limpiar"
- palparme la cara buscando granos para reventar, no encontrar ninguno, sentirme levemente decepcionada
- tratar de reconstruir mentalmente la sensación física de ser besada, a través del recuerdo de los buenos besos que me dieron
- imaginarme bañándome de una forma muy vívida
- imaginarme lo que me podría poner de una forma muy vívida
- imaginarme tomando un café helado y yendo a la biblioteca a investigar para un monografía de una forma muy vívida
- intentar imaginarme de qué se trata mi monografía y en su lugar sentirme inútil y entrar en pánico, intentar armar un cronograma de estudio para asegurarme de que voy a terminar mi monografía para el lunes a las 2 PM, fracasar en el intento de una forma muy vívida y actualizar el blog



De Antología de entradas inéditas del blog de un empleado mexicano de Panda Express, por Megan Boyle, próximamente en Argentina por Dakota Editora

sábado, 15 de septiembre de 2012

poesía manuscrita

el miércoles, leeremos poesía en el ccg san martín, invitadas por germán w y los hacedores de poesía manuscrita, que ya va por su cuarta edición. están invitadísimos. entre paréntesis, el san martín está remodelado y quedó lindo con una estética medio cincuentera con luces de neón de colores azules, violetas, naranjas. además de salas, ahora tiene varios cines. la lectura empieza a las 19 puntual.


viernes, 14 de septiembre de 2012

lunes, 10 de septiembre de 2012

hoy hablé con mi sobrino Lorenzo por skype y nos mostramos los gatos (Oslito, el suyo; Lula Da Silva, el mío) y los hicimos conversar. Lorenzo dice que mi gato parece una gata. Santino también: para él, Lula es nombre de mujer, entonces le dice Lulo.

domingo, 9 de septiembre de 2012

meret reloadead

ya salió la nueva novela de diego meret, la ira del curupí, por mansalva. con este libro, diego obtuvo una mención en el premio indio rico anterior al que lo tuvo como ganador, con en la pausa.
con seguridad, no soy objetiva, porque lo admiro y es mi amigo-lector implícito, pero igual digo que: meret es a la literatura argentina lo que felisberto hernández fue a la literatura uruguaya, que es un escritor que aunque no se considere tal todos los días de su vida escribe, después del trabajo, antes, con los hijos dando vueltas por ahí, que no podría no escribir, que tiene muchas novelas inéditas (publíquenle baldíos), que la literatura no tiene que ver con figurar acá o allá, sino que tiene que ver con "ser la verdad" (Fogwill dixit). y su literatura es la verdad. diego, no dejes nunca de escribir. 




sábado, 8 de septiembre de 2012

¿por qué escribo todos los días? ¿a qué quiero llegar?

viernes, 7 de septiembre de 2012

hoy vi una imagen muy poderosa: por cerviño y juan b. justo, al lado de la mezquita, venían caminando varios senegaleses en grupo. eran diez o más, vestidos con sus túnicas claras y sus valijas de madera en la mano, donde guardan las fantasías que venden en la calle. el cielo estaba muy gris y llovía y ellos se veían tan brillantes y sonrientes, con su piel tan tersa y llena de vida que pensé qué lejos de acá deben haber quedado sus penas. 
"El pastizal está empapado de lluvia. No tengo ganas de moverme. Casi preferiría vivir en este camión. Casi me gustaría que creciera la hierba entre los neumáticos."

Sam Shepard en Crónicas de motel
"Uno se hace escritor leyendo y entendiendo lo que puede hacer la lectura con las personas. Yo viví cómo la literatura se convirtió en lo más importante de mi vida. También tendrá que ver con que uno no se maneja muy bien en la vida, no soy un ser social, no tengo un espíritu muy emprendedor. Uno tiene una necesidad de comunicar que no se consigue aprovechar debido al tipo de persona en la que se ha convertido, alguien que busca la soledad y a quien en general la soledad le gusta, pero que también tiene aspectos de lo que a uno le falta. Entonces hay que hacer algo para salvar la imagen que uno tiene de sí mismo, para mí ese algo fue la literatura."

"Sólo puedo escribir cuando puedo escribir. Hay un largo tiempo de espera hasta que llegue el principio de una historia, aparece en mi cabeza una imagen que tengo que anotar. En ese momento no sé cómo se va a desarrollar el relato, pero lo hace en virtud de lo que ya he escrito. Si las últimas frases del día anterior no resultan satisfactorias, las borro y continúo desde donde me parece bien. No soy ningún crítico literario, soy un hombre sin estudios, no poseo ninguna de las palabras necesarias para decir por qué algo es bueno. Pero la literatura es el único punto en mi vida en el cual tengo la sensación de estar seguro de mí mismo. Ésa en sí es una buena razón para escribir. Hay algo muy satisfactorio en producir algo que sabés, mientras lo hacés, que va a ser bueno, y que, cuando lo terminaste, sabés que es bueno. Entonces no se puede negar que la vida se vuelve un poquito más pobre cuando uno ya no consigue esto."

Kjell Askildsen entrevistado por El País, de España, en 2008

miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿quieren ser pobres?
sean poetas
nadie jamás pagará 
por su arte

los poetas podemos comunicar nuestra obra 
por gente que nos quiere y financia nuestros libros, 
que luego compran otras personas que también nos quieren.
esa obra además se expande por internet,
se arman circuitos de lectura, 
viajás con tus poemas a rosario, 
a mar del plata, a montevideo,
si tenés mucha suerte a europa o estados unidos,
como un juglar del siglo XXI, marginado,

¡qué divertido!
¡son locos ustedes! 
¡yo tengo un amigo negro, uno judío y uno poeta!

los poetas mueren en departamentos oscuros, 
alquilados o sub, 
luego, con suerte, 
alguna editorial mediana publica su obra completa:
"poesía reunida del poeta muerto".

algunos poetas se suicidan, 
si bien ese es un gesto estético de otra época,
entran así en el canon
aunque por la puerta de atrás.

a veces, pocas, 
a los poetas los invitan a programas de tevé, 
donde cuentan todas las cosas que hacen para vivir:
hay poetas vendedores de comercio, 
poetas paseaperros, 
poetas lumpenizados,
poetas periodistas, 
poetas profesores,
poetas herederos,
pero no hay poetas poetas,
que vivan de su obra
como un músico, 
un actor, 
un director de cine, 
un dibujante,
un fotógrafo.

un poeta, por lo general, tiene dos trabajos
además de su propio proceso creativo, 
que queda entonces en segundo plano.

no quiero escribir poemas coyunturales,
no quiero capital simbólico, 
quiero poder estar "en mí".

hacer, todo el tiempo, 
hacer, como pueda, 
con los que recursos que tenga,
hacer hacer hacer hacer hacer,
ser fiel a la voz interior que dicta la obra, 

no importa si después eso toma forma de libro, 
de fanzine, de blog, de nada. 
hacer, hacer, hacer, hacer,
hacer, hacer, hacer.

trabajar



foto: catalina bartolomé

martes, 4 de septiembre de 2012

el sábado, mientras el hijo de mi mejor amiga jugaba a que andaba en moto y mi pelo era su manubrio, hablábamos con ella de cuántos días uno se puede quedar en su casa sin salir. ella dice que tranquilamente podría vivir sin salir de su casa y que detesta los días de sol. y que a esta altura de su vida sólo lee obras del siglo XVIII. yo me acordé que una vez leyendo el blog de inés ella contaba que estuvo seis días sin salir de su casa y que había leído muchos libros que tenía pendientes creo que para la facultad. la mayor cantidad de días que estuve sin salir de mi casa fueron tres, un fin de semana largo de invierno y lluvia. luego lo hablé con mi psicoanalista, porque pensé que estar encerrada tres días sin sentir necesidad de nada exterior podría esconder alguna patología. aclaración: no se computan los días que uno no sale de su casa porque está enfermo. juli sabanes también dice que podría vivir sin salir de su casa. y a veces redobla la apuesta y dice que se quedaría además en camisón. también pienso que si fuéramos esquimales estaríamos un montón de tiempo sin salir de nuestras casas. como también les pasa a los nórdicos, por eso cuando ven un rayo de sol hacen picnic aunque haya nieve. alemania es perfecta, pero es gris. a veces pienso que podría vivir seis meses en berlín haciendo cualquier cosa, hasta que vienen a mi mente los días grises plomizos de la europa septentrional. las suecas bajan a buscar a los españoles y si ven un caribeño entran en éxtasis. lo de quedarse en la casa sin salir creo que lo pienso porque me enteré de unas becas que dan para ir a la antártida un mes con un proyecto artístico. me gustaría ir, pero tengo miedo de entrar en pánico y necesitar que pase un colectivo de la línea 59 0 60 y me deje de nuevo en la puerta de mi casa.

ana de Lobos

hola belen
tu post del yoga en el blog me encanto y no me alcanzaba con contestarte ahi
me emocione!

yo empece yoga este mes y es como adictivo, no se si voy al mejor lugar
pero como vos decis es un camino, no quiero ni puedo pretender ya ir al lugar que tiene la posta
tengo que conocer de a poco, voy al centro hatisnapura y la profe me cae bien,
la mejor clase de yoga la tuve en rosario
en un centro gratuito que estaba  dos cuadras de mi casa
fue alucinante

el tema de que cuando eras chica hacias yoga
lo pienso tal cual
yo creo que el yoga es innato, creo que alguna vez lo dije en alguna red social
yo hacia yoga de chiquita sola en mi cama, era yoga
lo juro

era eso nomas

te mando un beso y me alegro que te haga bien iyengar

gracias por compartrilo

lunes, 3 de septiembre de 2012

yoga: empecé a practicarlo cuando terminé el colegio, un año después, en 1997. practicaba hatha en la casa de la tía de una amiga en teodoro garcía y ciudad de la paz. éramos tres: la tía de mi amiga, la abuela de mi amiga y yo. el estudio era inmenso. iba a la hora de la siesta. como entraba mucho sol, la tía de mi amiga cerraba las persianas pesadas y creaba el clima adecuado para contar respiraciones y etc. de vez en cuando venía mi amiga también, pero no eran productivas esas clases porque ella se tentaba con las posturas y nos desconcentraba a todas. la tía de mi amiga era matemática y en algún momento decidió dejar las ciencias duras para dedicarse al yoga, obviamente, su entorno la criticaba. más adelante tomé algunas clases salteadas de yoga en un templo budista que hay en belgrano R, pero dejé de ir porque era invierno y no tenía ningún colectivo que me dejara directamente, tenía que tomar dos o caminar. entonces mi amiga ana me recomendó a su amiga caro y con ella empecé a practicar dos veces por semana ashtanga, el yoga más power que probé jamás. lo practiqué por seis meses, en una casa en almagro, con un español que decía que no le parecía normal que los argentinos tomáramos mate todo el tiempo, una arquitecta y la hermana melliza de caro. a veces también venía la novia del hermano de caro, que era productora de películas y bailarina y siempre estaba muy estresada. el ashtanga me puso muy en forma física y mentalmente, y me ayudó a conectarme de nuevo con el ciclo del día y de las cosas, con lo que quería elegir para mí en ese momento. después empecé algún otro trabajo y como ese estudio me quedaba lejos, probé alguna clase de swasthya yoga con cecilia s. pero me sentí muy presionada por el grupo y por los instructores. me acuerdo de que era un viernes a la tarde, terminamos la clase y nos dijeron que nos quedáramos a comer, a ver una película, que fuéramos el sábado de nuevo, que nos comprometamos con la práctica, que era mejor estar ahí que en la calle y otras cosas así. si bien muchas de esas cosas las pienso, el imperativo espiritual me alejó. así fue como hace dos años me acordé de una profesora de yoga que enseñaba un método "raro" por el botánico. había probado alguna clase con ella en 2007-2008, pero después dejé porque empecé a trabajar en el diario. durante un año practiqué tres veces por semana Iyengar. Iyengar es un señor muy viejo (tiene más de 90), de India, a quien a los 15 años le dijeron que tenía mala salud y que no iba a vivir mucho. la historia cuenta que él no se dejó vencer por eso y comenzó a practicar yoga, pero lo reinterpretó: separó las partes de cada postura (ásanas) y les agregó elementos: arneses, tiras, una barra, ladrillos de madera, frazadas, etc. a mí practicar Iyengar con Marisa me cambió la vida, además de la postura ante ella y la postura física, el dormir, el despertar; templa mi espíritu. la disciplina del Iyengar trae tranquilidad a mi vida cotidiana. hace un tiempo, hablando con mi profesora, me contó cuando viajó a India, a Pune, a practicar a un seminario. y también me contó de otro seminario pero medio nazi al que fue en Francia. quiero practicar Iyengar por el mundo y escribir poesía. entre otras cosas. pero lo que quiero señalar es que el camino es largo, no es de un día para otro, como en cualquier práctica, como en el karate o en el arte marcial que practica sofi (sofi, no me acuerdo el nombre de lo que hacés). soy vegetariana hace 13 años, pocas veces lo digo, me parece que es una elección personal GRADUAL. últimamente me cruzo con personas que de un día para otro dejaron de comer carne sin consultar con un médico o nutricionista, y que son muy fundamentalistas. me dicen: ah, a veces comés queso. y sí, a veces como queso. y te digo más: a veces también leche y huevos, porque si es el cumple de alguien no estoy en una esquina chupando un brócoli. CALMA. lo más probable es que dentro de un año estén anémicos. y hayan vuelto a comer carne. volviendo al yoga: si bien lo empecé a practicar guiada en mi adolescencia, de grande me di cuenta de que cuando era chica, 8 años, hacía posturas de yoga (que yo no sabía que eran de yoga)que me aliviaban la espalda (siempre me pesó la espalda). entonces, por ejemplo, relajaba la mitad de mi espalda colgada de la cama, hacía sarvangásana, mezclaba posturas de danza con ejercicios de gimnasia (otro día haré una lista de todas las cosas que hice de chica: desde danza clásica hasta guitarra y gimnasia deportiva). intuitivamente mi cuerpo buscaba esas posturas que escribió en los yoga sutras Patanjali. me estaba olvidando que también practiqué un tiempo con los budistas tibetanos del Bajo Belgrano antes de volver a Iyengar. y lo último: el yoga es uno, como la virgen: no es que hay una de medjugore, otra de luján y otra de guadalupe, hay una que se aparece. bueno, el yoga es uno y los que son muchos son los métodos para enseñarlo. 
inés: estoy esperando que me mandes la receta para hacer el pan.
mientras tanto, dejo pegada la tapa de la edición de septiembre de la revista, que acaba de salir. el 19 leeré poesía en el centro cultural san martín. creo que es lo más institucional que hice. porque, ustedes saben, en el mundo de la poesía solemos sentarnos en el piso, pasamos frío y hacemos todo a pulmón. ¿querés ser pobre? sé poeta. nunca podrás vivir de la poesía. en este país, imagino que tampoco en otros países del mundo, aunque conozco sólo algunos. pero si te lo ponés a pensar, un poeta en la sociedad es tan importante como un conductor de tren, un odontólogo o un cantante. alguien tiene que darle poesía al mundo, como alguien tiene que darle música, alimento, cuidar a los niños, enseñar a leer, cocinar.