sábado, 31 de julio de 2010

viernes, 30 de julio de 2010

Pasé mi primera infancia en Ushuaia, empezaban los ochenta y esa isla iba a ser el escenario de una educación sentimental temprana. Todo era inmenso, exuberante y nuevo para mí, hasta entonces una chica de departamento de Belgrano. Todo era naturaleza y todo estaba atravesado por ella: aprendí a andar en bici en los caminos de ripio que llevan a la Estancia Harberton; lastimé, ¡sin querer!, el dedo índice derecho de mi hermano mayor jugando con una piedra con algas en el lago Fagnano; corrí liebres patagónicas y castores cuando la nieve comenzaba a irse y llegaba la primavera, y eso significaba que podíamos salir de nuestras casas; subí el monte Olivia con mis vecinos alemanes, los dueños de Morgan, el loro, para festejar el casamiento de una de sus hijas, Marian; junté moras para dejarles a los Reyes Magos en enero de 1984; guardé barba de viejo en libros familiares para sorprender a mis primos urbanos; conocí la nieve por primera vez y también por primera vez gasté un par de zapatillas, Adidas blancas y azules, jugando. Durante la noche más larga del mundo es todo el día de noche, pero también había días en los cuales no anochecía hasta después de medianoche; mi madre no podía hacernos entender que teníamos que entrar, comer y dormir. La naturaleza tiene un montón de cosas para mostrarnos, enseñarnos y hacernos sentir. Ojalá no suene evangelista, cursi, ex integrante de una agrupación scout o postimpresionista con mis palabras.
Ahora estoy muy cansada, pero háganme acordar que mañana les cuente sobre la carta que me mandaron unos alquimistas de Calamuchita a la redacción.

pegamos carteles


Con Cucurto
29 de julio, Buenos Aires

jueves, 29 de julio de 2010

el mail es un género


Y hay gente, como mi buen amigo D, que lo cultiva muy bien:



"Yo, por mi parte laburo en la oficina medio día a la tarde y aprovecho a la mañana y a la noche para hacer suplencias. A la mañana en un colegio de Moreno y a la noche en un CENS (adultos) de capital. A veces siento que dar clases es una tarea absurda, y llena de tentaciones homicidas (ja), pero por momentos es mucho más dignificante que cargar facturas en la oficina. Me sirve para leer con ciertos objetivos claros y salir del atolondramiento literario en el que más de una vez caigo.
En cuanto a lecturas recientes, estoy con boquitas pintadas... Muy bueno, nunca pensé que me iba a gustar tanto. Todo un hallazgo. Lo tengo que dar en un curso y por eso empecé a leerlo, aunque estaba en mi lista de libros por leer.
Zama lo leí hace un tiempo y me gustó muchísimo. De Di Benedetto también leí El silenciero y me gustó, pero mucho más la primera.
A Weil la conozco de nombre y creo haber visto una foto suya en alguna portada de un libro...
De Houellebeqc andaba buscando precisamente el texto que mencionás... muy caro y dudé... Leí un reportaje y ahí me dí cuenta que la posibilidad de la isla no era precisamente irse a Cuba, pero no puedo decir si su obra es buena o mala. Será cuestión de leerlo.

Dar clases me hizo volver a algunos textos y releerlos con cierto entusiasmo de crítico literario barato. También me acerqué al policial, que es un género que nunca me dijo mucho. Volví al matadero y a Sarmiento a través de Piglia. Y de ahí a revisar a los formalistas rusos como Tinianov. Pero entre todo eso ya leí el primer tomo de Guerra y Paz de Tolstoi (una tarea titánica para estos tiempos) y la verdad es que estoy empezando el segundo tomo con mucho placer. Me puse como objetivo leer algunas obras del siglo XIX. El único problema que me genera tristeza es que hace un tiempo que no escribo ni un verso. En fin, te mando un beso grande y nos hablamos. De pasada, te adjunto fotos de Augus (ya tiene casi cinco meses)."
Lo invité a mi sobrino Santino a comer guiso de porotos aduki -mi especialidad del invierno- a mi casa. Me dijo que no porque él sólo come “comida que esté separada”. Mi sobrino Lorenzo no viene en diciembre; es el horror el horror el horror. El 1 de enero no aparentaba que iba a ser tan piedra este año.

miércoles, 28 de julio de 2010

Me llamo Belén, nací en Buenos Aires hace 31 años, aunque me hubiera gustado que eso ocurriera en Rosario o Montevideo. Soy profesora en Letras. Escribo poesía desde que aprendí a escribir; eso fue hace mucho y gracias a Sandra, mi maestra de primer grado, y a “Mi amigo Gregorio”, el libro de lectura. Durante mi infancia, lo hice en cuadernos con dibujos de My Melody, Sara Key y Litlle Twin Stars que mi mamá me regalaba con figuritas de brillantina adentro. Recuerdo las vacaciones de invierno en las sierras y el olor a tinta de la lapicera de mi abuelo, que había heredado por “poeta”. Escribo todo el tiempo, en cualquier lugar. A veces los poemas “bajan” enteros, antes de dormir, o cuando me estoy bañando o camino. Otras, son retazos que aparecen como un patchwork: mientras leo, cocino, viajo, miro; a esos los voy bordando, de a poco. Mi sensibilidad se despierta ante algunos autores (Juanele, Viel Temperley, Escudero, Felisberto Hernández) que me acercaron a la naturaleza y me mostraron que había un lenguaje posible para “agregarse” a ella. La poesía es el lenguaje por medio del que puedo transcribir la fragilidad y la fascinación que siento ante las cosas y la sorpresa permanente que me genera lo cotidiano. ¡Hola!

martes, 27 de julio de 2010

“(…) la alegría que uno siente durante un conflicto laboral cuando se produce la ocupación de la fábrica, con la sensación de poseer la fábrica con el pensamiento, de recorrer todas sus partes, el orgullo completamente nuevo de enseñarla a los suyos y explicarles dónde trabaja; alegría y orgullo furtivos que expresan por contraste, y de una manera hasta punzante, los permanentes dolores sufridos por el pensamiento prisionero.”


Simone Weil en “La condición obrera”

viernes, 23 de julio de 2010

y basta de subir fotos de gatitos.

jueves, 22 de julio de 2010

la chica que viajaba en el asiento de atrás le decía al novio a los gritos va a explotar el colectivo va a explotar qué pasa si explota y vuela el puente si esto estuviera pasando en Estados Unidos ya hubieran llegado los bomberos y se hubiera terminado todo esto el novio le decía basta de hablar de Estados Unidos es que va a explotar el 60 va a explotar qué pasa si explota, gritaba ella.

miércoles, 21 de julio de 2010

ver cine coreano a las 3 de la mañana en la redacción con un par de compañeros que roncan está muy alejado de "lo que quiero ser cuando sea grande". hoy, cuando venía para acá, en Luis María Campos y Dorrego se prendió fuego un colectivo, línea 60, justo debajo del puente. y yo, que venía de dos días de autorreclusión voluntaria, llanto y una dosis extrema de existencialismo, decía, y yo no podía creer que el exterior saludara mi llegada de esa manera tan cinematográfica. afuera es un colectivo incendiándose debajo de un puente en el momento en el que menos te lo esperás.

lunes, 19 de julio de 2010








mi inconciente los venía fotografiando hace tiempo.


sábado, 17 de julio de 2010

un cortado, medio y medio


lágrima ya tengo.
Uno: En el 59 pasan mejor música que en el 29, pero en el 29 ponen calefacción, sobre todo en los de cartel blanco, Olivos. Sobre Viamonte, llegando a Tribunales, una señora le hablaba a una columna vestida con la bandera argentina y un cartel, 200 años. ¿Con qué limpiaron el Palacio de Tribunales? ¿Con Cif?

Dos: Estábamos cerrando la edición del diario proletario, yo leía una nota sobre la semana negra de Gijón y un premio que se ganó un redactor del diario y, no sé, toqué el cierre de la bota derecha y me quedé con él en la mano. Cada paso que di desde mi escritorio hasta el baño la bota se iba abriendo más y yo caminaba más lento con la esperanza de que no se abriera. Imagen final: Guillermina, Paula y yo sentadas en el piso del baño roñoso haciendo fuerza para arreglar la bota, pero no pudimos. Después me acordé que tenía hilo y aguja en la cartera, Paula fue a buscarlo y Guille me cosió la bota como si fuera un peceto, con hilo celeste.
Cosas que se rompieron desde que se discontinuó el diario:
Lavarropas
Estufa
Bota

martes, 13 de julio de 2010

Bjork venía nadando desde Reikiavik o Nueva York y daba un concierto en un puerto de Chile. El concierto era en el agua, claro, y tenía un presentador con bigotes que hablaba entre tema y tema con un micrófono desde un barco. Bjork daba saltos y hacía piruetas, tenía un traje de baño de una sola pieza, no recuerdo si azul o negro. Al finalizar el concierto, el presentador dejaba que Bjork saludara al público argentino. Y se iba nadando de nuevo hasta Nueva York o Rekiavik. Después venía una parte con policía metropolitana en un edificio del Centro y el Barrio Chino, algo así como que no dejaban que en los barrios se festejara la fiesta de San Juan con fogatas y todo eso. Como que está mal dicho, se dice como si.