martes, 2 de septiembre de 2008
nuestro vietnam
me voy quedando dormida cuando se empieza a hacer de día. me doy cuenta porque la persiana cambia lisérgicamente de color y la vecina de arriba se pone los tacos tiqui tiqui tiqui y va de la habitación al baño como histeriquita, entre apurada y nerviosa. de a ratos se escucha la alarma del garage, los autos salen temprano hacia las oficinas, son personas normales cuyos empleos transcurren de nueve a seis. me duermo profundamente. sueño que se muere Sergio Denis, que me mandan un mensaje por MSN y dentro del mismo sueño pienso que Freud no se imaginó que iban a meterse en los sueños este tipo de elementos 2.0; Freud resucita y es mi psicoanalista y le digo soñé que me mandaban un MSN o un SMS y el tipo qué hace. el sueño sigue y me encuentro con mi abuelo y le doy un abrazo y le digo hace mucho que no te veía y él me contesta algo pero yo no lo escucho porque en ese momento veo en un diario que la acusan a Cecilia Roth de algo, algo groso. me sorprendo. la foto que ilustra la tapa es ésa con un vestido medio doradete en la entrega de los Oscar cuando ganó por Todo sobre mi madre. en la tele, Catalina Dugli se pregunta si Cecilia Roth es culpable o no. me despierto a las diez y media, las hermanas rocknacionalistas del cuarto se pelean por un tapado, es mío, no, es mío, prestamelo, no te lo presto nada, nena, mamá decile que no sé cuánto. abro la ducha dormida, dejo correr el agua y me miro al espejo, me sonrío, con ganas, como diciéndome buen día, día. me pongo seria. me acuerdo que queda poco shampoo. instantáneamente como una sopa me acuerdo que tengo el pelo corto. estoy media hora debajo del agua despertándome. salgo. me seco el pelo, me pongo cremas, me miro las uñas recién pintadas, cambio de cartera, me visto, tomo mate, riego las plantas, escucho mensajes en el teléfono, contesto mails, leo las tapas de los diarios, escucho la radio. me siento en el sillón. siento que me duele el cuerpo, que tengo sueño, que quería seguir durmiendo, que qué fácil era todo cuando iba al colegio. tomo las vitaminas. las campanas de la iglesia de enfrente empiezan a tocar un Avemaría grasa mal. salgo, compro cigarrillos, no tenés monedas, mami, no no tengo, y no me digas mami, quién sos, bueno, me lo debés. el 29 está esperando justo en el semáforo, la noche anterior me subí a un 29 en el medio de la calle, pienso qué bueno porque los choferes del 29 son buena onda, le hago carita de abrime plis y el fercho superpoderoso me dice no con el dedito, como sintiéndose dios, abusando de su poder de capitan beto. me da bronca, mucha bronca, le rayo el colectivo con la moneda de un peso y me siento un poco mejor. pienso: cómo serán los medios de transporte en Vietnam, cómo serán los edificios de departamentos en Vietnam. me tomo un taxi.
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2 comentarios:
me dieron ganas de ser un poco como vos.
mirá que yo la paso medio mal de a ratos, eh. no te conviene.
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