voy a contarte cómo es el barrio:
tiene gomeros y allá la plaza.
nos gustaba la casa, de noche,
sentarnos en el escalón
y dejar pasar
un colectivo más.
los chicos vuelven de los colegios
a eso de las cinco,
arrastran las mochilas
y yo, mi pelo es frágil,
lo anudo con una sola mano.
abajo está el río,
pero no llegamos,
tal vez un viernes de fiesta
con luces de colores
y ojos pintados por demás.
en esa librería
compramos los primeros libros
que eran regalos un vez al mes.
el uniforme era a cuadritos
pero no muy lindo,
practicábamos el fa en la vereda,
nos dolían los dedos
y en los campamentos
jugamos con los chicos.
ahora es igual
pero los gomeros
no se ven tan altos.
vos te convertiste
en lo que querías ser
cuando fueras grande.
yo también.
ya no tenemos fotos en papel,
no se usan.
tampoco podemos darnos
un beso
que sea el último.
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