cambiaste palermo por gyvataim
y fue justo ahí cuando empecé a escribir
los versos más cursis y tremendistas de la vida
como este último y los que vienen
la noche en gyvataim tenía estrellas
que brillaban como signos de admiración
sobre ese cielo que vio caminar a Jesús en su reflejo,
según me contó la hermana Teresa en el colegio,
y vio al camello bebé, el de la foto que saqué con tu cámara digital
nosotros paseábamos en auto a la madrugada,
nunca entendí por qué todo cerraba tan temprano
me gustaban las galletitas que hacía tu mamá
mas no así tu mamá ni tu abuela,
y tomar té en la vereda pensando
qué bello es todo, estoy en medio oriente,
aquí nada pasa, no te roban la cartera,
pero en una de ésas
estalla el cine de enfrente en tus narices
para CNN internacional
comíamos, cogíamos,
íbamos al mar
cuando los que van al mar dormían,
pensé en hacerme judía y aprender el hebreo
laila tov, ají y las demás palabras que ya me olvidé
que viviéramos en un kibbutz
con nuestros hijos con rulos
yo cuidaría de la huerta
y hablaría de mi país, exótico y findelmundista,
con las mujeres de cabellos recogidos y ojos claros
mientras vos trabajabas en el hospital de Tel Aviv
me adapté con facilidad
me gustaba el té que traían de la India
los instrumentos musicales
andar en tu bicicleta
el olor de las pipas en los mercados
y pasaba las tardes en el mar
es cierto que me daba un poco de miedo
ver a los chicos con los fusiles colgados como morrales
pero yo te amaba tanto tanto
y la luna era tan grande
y la comida tan rica
y mi pelo siempre estaba lacio
porque en gyvataim no había humedad como en buenos aires
que era feliz
era feliz y te amaba
y había sol
y me hacías regalos
y nunca amagaste con venderme por diez camellos
y me amabas
hasta que empecé a extrañar
a no entender
aunque quería vivir en Jerusalén con aire acondicionado
aprender la cábala como Madonna
usar perfume de jengibre
y que todos me miraran por mi nariz redonda
y mi cara de sucada siciliana
en tevé muestran el cielo de gyvataim encendido de rojo
se parece al cielo de irak
y de irán
y de todas las guerras que televisan
pienso quién dispara
pienso si será tu hermano
o tal vez vos
no importa
miro el cielo rojo sobre negro televisado
oigo las bombas
las conozco
son las que me explotaron en el pecho
hace tres veranos.
4 comentarios:
Te leo a menudo pero nunca sé qué poner a la hora de hacerte un comentario, me cuesta, pienso que no voy a estar a la altura.
Lo que acabo de leer, me ha conmovido de tal manera que tenía que decírtelo; me he sentido identificada [con el escenario cambiado]
Lo haces tremendamente bien esto de escribir!
Un beso pajaritoso!
hola
soy el que una vez
descifraste
Destinatus obdurat!
voy a volver seguido
ay, che! gracias. me sonrojo.
como andan?
solo voy a decir...
tengo escalofríos
Publicar un comentario