llevamos mallas
también sombrillas chinas
pisamos dando saltitos
la arena gruesa de La Perla
las nubes pasan
rectilíneas y uniformes
como los subtítulos
de una película en inglés
no hay patas de rana
ni alfonsinas
no miramos el horizonte circular
ni pensamos en la eternidad
por suerte
dejamos en la orilla
la canasta con el mate,
las cartas y las facturas,
ahora suena el celular,
es una tía de corrientes
nadamos,
no hay otra forma
de volver a casa.
2 comentarios:
es por eso que le dicen la feliz.
me gustaría que me llamen así a mí
la feliz.
no, pensándolobien, no. odio a la gente que es así todo el tiempo, feliz.
me fui de tema, belén. estoy así últimamente, perdón.
yo no doy más de agotamiento físico y mental y de acidez.
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