domingo, 22 de marzo de 2009

fui

lloré su ausencia
en hilitos de agua salada
y fui el mar
y fui plegando el tiempo
como casas de papel
las adorné con esas flores
que penden en el aire
como lámparas antiguas.

es a la noche cuando aparecen
los fantasmas de los jardines,
son cinco y están armados.

los eucaliptos
los camiones
las estaciones de servicio
los 300 kilómetros
que siempre faltan para llegar,
esos ya no somos nosotros.
es el recuerdo.

mis ojos contuvieron el diluvio
te busqué por los jardines
pero no estabas
sólo quedaban restos
de un picnic de primavera
interrumpido por la lluvia.

y aunque ser a veces sangra
ya no duele tanto,
puedo verte en fotos.

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