viernes, 28 de mayo de 2010

en el cielo con diamantes

Escribí este texto para CRITICA hace varios meses ya; en el medio -es de público conocimiento- estalló el verano, dijo Crónica tevé, y estalló el conflicto.
Los trabajadores seguimos dando pelea para mantener una voz más abierta, para que no cierre un medio de información, para mantener todos y cada uno de los 190 puestos de trabajo.
Lamento que muchos piensen que CRITICA es (me resisto a decir “fue”) el diario new gorila. Lo hacemos muchos laburantes: fotógrafos, retocadores, cronistas, redactores web, periodistas estrella, periodistas estrellados, correctores -cuyo trabajo es tan invisible como fundamental-, administrativos, personal de maestranza y limpieza que no necesariamente acordamos con la línea editorial del diario. Nosotros vendemos nuestra fuerza de trabajo a cambio de un salario; esto tiene un nombre, es un sistema económico, es el capitalismo.
SI CRITICA cierra voy a estar muy triste: en esa redacción alla Hollywood que Lanata fundó y abandonó con idéntica vehemencia conocí, o mejor, comprendí acabadamente el significado de la palabra "compañero".Y tal aprendizaje, compañeros, vaya que es definitivo.

El blog de los trabajadores de CRITICA es éste

Y ésta es la crítica del entonces último libro del querido Casas (ahora se puede conseguir su obra poetica completa): 


Rita viaja al cosmos con Mariano
Fabián Casas
Planta Editora
25 páginas

9






Un capitán Beto de la infancia 


Fabián Casas es uno de los autores que más ha alimentado la producción poética local de los 90 y que en la actualidad se ha convertido en un referente indiscutido y legitimado por generaciones posteriores tanto de poetas como de lectores. Desde los versos inaugurales de “Tuca” (1990), pasando por “El Salmón” (1996), “Pogo” (1999), “Oda” (2003) o “El spleen de Boedo” (2004), Casas construyó una poética local, jamás pretenciosa; una épica propia, del barrio que los 90 y su álter ego, el menemismo, desdibujaron. Su oficio de narrador, seguramente bien aprendido en las redacciones donde trabajó como periodista deportivo, fue afianzándose en las nouvelles “Ocio” (2000) y “Veteranos del pánico” (2006), donde la prosa marcaba el paso con simpleza y hondura. Y su ojo crítico en los bienvenidos “Ensayos bonsái” (2007) nos indicaba que estábamos, ante todo, en presencia de una persona al menos inquieta. Condición que el autor se encargó de reafirmar sentándose a escribir letras de canciones para Pez y otros discos solistas de su amigo, y vecino de Boedo, Ariel Minimal.
Ahora, el poeta-narrador-crítico-compositor-cuervo, el paradigma del artista renacentista va por más: “Rita viaja al cosmos con Mariano”, un adorable cuento para niños, con dibujos de Santiago Barrionuevo (cantante y bajista de la banda de rock platense El mató a un policía motorizado) y una cuidada edición del sello Planta, da cuenta de ello. Esta pequeña “Odisea” telúrica y costumbrista es la historia de Mariano, un chico que cansado de esperar las figuritas más difíciles de los álbumes decide ir a buscarlas por el Universo, en una nave a propulsión ¡de chorros de sifón! junto a su perra Rita. En el camino (y el link a Kerouac es certero), Rita y Mariano se encontrarán con los gatos Sisti Ripoll, habitantes de la Luna, con los nenes pelirrojos de Marte, con Guadalupe, la chica que vive en Titán, una de las lunas de Saturno, y tiene siempre la habitación desordenada y, claro, las figuritas más difíciles.
Mariano, como un capitán Beto de la infancia, junto a la inseparable Rita, emprende un viaje de iniciación, que es sobre todo una historia de amor y amistad, donde no faltan ni la poesía ni la ontología. Menos aún el disparate, paradigma clásico en la literatura infantil, en cuya tradición también se encuentran otros autores “para adultos”, como Silvina Ocampo o Clarice Lispector, que los propios grandes quieren leerles a sus hijos antes de dormir.

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