miércoles, 5 de mayo de 2010

Hoy abrí el botiquín del baño para sacar una crema y la encontré explotada, tomando en una perfecta circunferencia la base del desodorante y el líquido de los lentes de contacto. Toma dos: fui a mi habitación, abrí el placard y saqué un bolsito donde guardo los esmaltes: se me cayó al piso y se reventó uno, que hizo efecto rebote sobre los demás, que hicieron lo propio. Tres: de vuelta a mi casa, de noche, caminando por la barranca hacia abajo, tuve dos cuasi aterrizajes de emergencia en el suelo por calcular mal ¡la distancia entre mi pie y el piso!
Entonces, repaso: dos explosiones, dos tropezónnoescaída. Como metáforas de mi vida actual me parecen demasiado básicas.
Y eso que no estoy contando la del local de ropa donde me dijeron: “Podés ver, pero no podés comprar porque blablabla”.

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