Y he contribuido al bienestar nacional
Cierto es que añoro los tiempos
en que el monzón pasaba sacudiendo
mis cabellos y de mí salía un dulce
olor a duraznos y lo mejor ocurría
cuando las papayas florecían
en el fondo de mi patio.
Y no hay escala mejor para el amor
que cuando las papayas florecen
sobre la hierba seca y dura
en el fondo de tu patio…
ah, lejanos tiempos en Lima La Horrible
o atendiendo una ferretería
en la bellísima Panamá.
Me han amado y me han dejado:
como corresponde a todo bien amado.
Tuve tres hijos en Panamá
y seis en Venezuela. ¿Qué más puedo pedir?
No me quejo del amor
ni de sus cuidados.
Me han dado más que a muchas.
He gastado treinta largos años
para adquirir experiencia
y a mi poca sabiduría la tengo bien atendida
y cotejada. Ya basta, ya no soy una florcita,
estoy próxima al polvo de los cincuenta
y lejos de la silueta.
Soy la respetabilísima, la Dominicana.
He pagado los impuestos con mis ahorros.
He contribuido al bienestar nacional.
Y todavía conservo el orgullo
de afirmar que ninguno
ha sido infeliz en esta cama.
¿Me escuchas? ¿Estás ahí?
Te estoy hablando, pelotudo.
Washington Cucurto, en La máquina de hacer paraguayitos
2 comentarios:
Me matas Cucu!!! Que lindo poem!!!
Cucu es amor!
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