domingo, 21 de noviembre de 2010

“El tío Pepe leía los nombres de los pueblitos a los que había ido durante treinta años y decía ahí hay un molino arrocero, allá un boliche en el que una vez un viejo le cambió la menor de sus hijas a un amigo por una escopeta, toda esa ruta que en el mapa está señalizada como si fuera de pavimento en verdad es de tierra negra. El me contaba su vida ayudándose con el mapa, lo extendía en la mesa de la cocina y su dedo índice, grueso, se deslizaba sobre el papel de colores.”

Damián Ríos en Entrerrianos

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