sábado, 19 de febrero de 2011

de Ferrocarril Belgrano

Muchas veces conviven en esta habitación
aunque eso no signifique darles espacio,
cada cierto tiempo alguien se lanza
contra el tren y los obreros siguen
trabajando en los durmientes
cada cierto tiempo, alguien, no sé quien,
continúa el ritmo de las maquinarias
arrojándose a toda velocidad con la frente desnuda,
acá, abajo, al costado del carril,
las voces enhebradas boquean dentro de la pecera,
tragan luz eléctrica y vuelven al fondo
con las algas recogidas de la ciudad,
las cordilleras profundizan el mar
acorralándolos entre minerales y ácidos;
quién dijo que la naturaleza era un ciervo
pastando en un claro de bosque,
el tallo de la hierba floreciendo en la sonata,
o el cardo en el campo atorado
bajo los zapatos de Van Gogh, quién.
Quién escribe un canto valiente
que sea por siempre canto nuevo,
quién escucha los zapatos de la mujer
arrojada a los piedras que acompaña el ferrocarril,
y la soledad que lleva a poner su cuerpo
entre las maderas que soportan los vagones,
y no vengan con los retratos de la miseria,
las proclamaciones de moda que exigen,
a contramano, una violencia genital
sobre la más débil desechada entre los matorrales
luego de ocuparla con una herida vacía.

quién dará justicia a este rostro
cincelado duramente, en la piedra
anónima y cruel que moldea la realidad.
quién.




del poeta chileno Jorge Polanco Salinas, que ayer lo leyó con cantito en La Usina. es de Valparaíso.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Quién está creando muertos.
Quién.
Desde el resplandor del abandono.
Un beso al poeta porteño.

Pablo dijo...

precioso poema...en respuesta a tu mensajito anterior, estamos arreglando con jonás y matías para juntarnos la sem que viene..si te copa avisame y te paso las coordenadas

beso

Belén dijo...

hola, pol! avisen!
besos.