No existe en el mundo algo que pueda compararse con la taciturna y persistente fuerza de este estuario. Especie de apertura y cierre de tantos crepúsculos, horadando Buenos Aires por debajo de un piso en el que cae el mapa y, a la vez, la Historia.
Me siento en uno de los lugares privilegiados del mundo. Por suerte nací en este sitio, en el que habita la magia. La magia incesante del río. De nuestro Río de la Plata, nuestro río de la vida.
Así, desde mi niñez, cuando con mi padre íbamos caminando hasta el río, se siguen produciendo dentro de mí todas las emociones y las pasiones provenientes de la profunda actividad de este enorme lugar de agua dulce, que aunque lo intente no puede doblegar su instinto de evolución hacia un más vasto océano.
Es entonces importante para mí poder expresar que la música del Río de la Plata es aquella respuesta inmediata y sin concesiones que se antepone a las diferencias entre los pueblos, las lenguas y los credos.
La fraternidad que se necesita para reinterpretar el mundo actual quizá sólo cuente con la música, como idea esencial de cura, que en forma inminente debería basarse en atenuar la intolerancia.
Además, desde su poesía, la música del Río de la Plata ha resistido la injusticia tantas veces inscripta en nuestros pueblos, dibujando la voz de las almas que aún deambulan por sus orillas.
Luis Alberto Spinetta, Buenos Aires, 18 de abril de 2002
Me siento en uno de los lugares privilegiados del mundo. Por suerte nací en este sitio, en el que habita la magia. La magia incesante del río. De nuestro Río de la Plata, nuestro río de la vida.
Así, desde mi niñez, cuando con mi padre íbamos caminando hasta el río, se siguen produciendo dentro de mí todas las emociones y las pasiones provenientes de la profunda actividad de este enorme lugar de agua dulce, que aunque lo intente no puede doblegar su instinto de evolución hacia un más vasto océano.
Es entonces importante para mí poder expresar que la música del Río de la Plata es aquella respuesta inmediata y sin concesiones que se antepone a las diferencias entre los pueblos, las lenguas y los credos.
La fraternidad que se necesita para reinterpretar el mundo actual quizá sólo cuente con la música, como idea esencial de cura, que en forma inminente debería basarse en atenuar la intolerancia.
Además, desde su poesía, la música del Río de la Plata ha resistido la injusticia tantas veces inscripta en nuestros pueblos, dibujando la voz de las almas que aún deambulan por sus orillas.
Luis Alberto Spinetta, Buenos Aires, 18 de abril de 2002
2 comentarios:
hermoso. Cómo lo extraño
yo también!
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