viernes de otoño en buenos aires, juana molina en el ateneo. sonidos y secuencias sobre más secuencias y sonidos sobre los que luego canta y distorsiona. cada concierto es único. no conozco a otro músico que haga eso. son como capas de cebolla de sonido que te van envolviendo hipnóticamente. es tan obsesiva, prolija, perfeccionista que a los pocos minutos de estar en la butaca te metió en su caja de música mental, en su viaje. suele tocar en muchas ciudades del mundo, por europa, estados unidos, japón. así que, vos, lector que estás en asia, no te pierdas la oportunidad de escucharla, porque no te vas a arrepentir de esa experiencia. esta tierra tercermundista y fecunda pare artistas increíbles. gracias dios, krishna, naturaleza, buda, etc. por depositarme en este tiempo y espacio.

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