miércoles, 10 de octubre de 2012

todos los días, alguien en Francia lee mi blog. y eso me pone muy contenta. hola, persona que estás en francia.
otra cosa: leí el libro de cecilia pavón en una noche. fue como si hubiera servido agua en un vaso y la hubiera ido tomando en un solo trago largo para apagar la sed. escribir poesía es tan simple y tan difícil.   la gente de lejos cree: dedicó su vida a escribir poesía, es una vaga, una hippie, está aburrida. ¿qué le dejó al mundo? un puñado de poemas; los buenos se cuentan con una mano, ¡y para qué sirven! escribir poesía es andar por la calle con un hacha clavada en el medio del pecho y seguir caminando. el mundo sin poesía sería como despertarme una mañana y que las copas de todos los árboles y las plantas y el pasto estuvieran de color gris. el domingo me entristecí porque vi un documental sobre unos japoneses que inventaron un tren que levita y luego otro sobre los creadores de Google. me entristecí porque pensé: qué le estoy dejando yo a la humanidad. qué dejaré en mi paso por la Tierra. si no voy a descubrir ninguna vacuna que cure enfermedades o un alimento que saque del hambre a la mitad de la población que vive por debajo de la línea de la pobreza. luego me di cuenta de que esos pensamientos forman parte de los restos de mi educación católica: la culpa por sobre todo. y pude cambiar de canal y ver tranquila una documental sobre la vida de tom cruise. otro tema que me ocupa es la alimentación. quisiera sólo comer verduras orgánicas, pero en esta ciudad (y creo que en muchas ciudades del mundo también) salen tres veces más caras que las verduras cultivadas de manera extensiva. en qué se convirtió el mundo que a los quinteros les hacen pagar una certificación que triplica el precio de los alimentos; está bien que sean un poco más caras, pero tres veces más caras! por otro lado, me parece una esnobeada. en verdad quisiera tener un espacio donde tener mi huerta, una terraza donde plantar las semillas que te da el INTA y comprar: la miel al que la trae del campo, el pan a Inés, el dulce a Vicky, ir al herbolario a buscar yuyos, al indio de ciudad de la paz a buscar churna y arroz. y en el supermercado sólo agua y papel higiénico. a veces siento que la vida posmoderna es correr en una cinta que no lleva a ningún lugar pero que se acelera cada vez más. ahora tomo un té. debo dormirme porque después debo despertarme y leer mucho para el trabajo, contestar mails, redactar otros, mirar fotos, revistas, blogs, ir a iyengar a estirar mi espalda y fortalecer mis piernas para así seguir caminando por el mundo.

un poema del libro que compila la obra de cecilia pavón que hasta entonces sólo había circulado por medio de plaquetas, ediciones de tiradas pequeñas e internet:

Cosas robadas en los Estados Unidos

Viviendo en las casas de los demás
yendo de unos brazos a otros.
Sin dormir.
Fumando en los porches
esperando buses entre mejicanos,
niños y bebés.
Todos pobres, todos con remeras con strass.
Estoy acá,
en América
con un bolso lleno de cosas robadas:
radios, computadoras, microchips, barras de dulce,
videos, motos.

(Del libro Virgen, 2001)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

"escribir poesía es andar por la calle con un hacha clavada en el medio del pecho y seguir caminando."

Sofía dijo...

Que lindo todo esto, tu blog, tu pensamiento. Coincido con el tema de las verduras orgánicas, estoy atravezando ese mismo problema de querer todo orgánico y sano.
La vida sin poesía, no sería vida claramente.

macanudas* dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
macanudas* dijo...

hay una frase que dice, sin música la vida sería un errsor. El google dice que la dijo Nietzche, pero yo no le creo tanto (a Nietzsche a veces tampoco). Como sea, pasa algo parecido con la poesía. Y así estoy, en paris, que me obliga a intentar entenderlo.

http://www.desdelapanza.blogspot.com.ar/2012/10/entonces.html

BOMCANELA dijo...

ese poema es uno de mis preferidos