buenos aires, invierno de 2006. lugar: una de las salas de cine de la biblioteca nacional; no recuerdo cuál. ocasión: un grupo de chicos relacionados con el cine, el colectivo la nave de los sueños, encontró la cinta del primer corto que grabó leonardo favio. año 1960. se llama el amigo. lo hizo gracias a algunas latas que "tomó prestadas" de leopoldo torre nilsson, para quien trabajaba en ese entonces.
la foto la tomó euge kais. en ese momento no nos conocíamos. tampoco conocíamos al señor de la me primera fila, que había sido técnico de varias películas de Favio y a quien Favio reconoció mientras charlaba para el pequeño auditorio y contaba la historia de su corto. ese día también cantó Pablo Dacal y su Orquesta de Salón. recuerdo una canción que decía algo así como "a la gente no le gusta que / uno dude de su buena fe", que era muy pegadiza y que a todos nos hizo mover los pies.
el tiempo pasó. y a todos nos pasaron muchas cosas. en ese 2006: euge empezaba a sacar fotos profesionalmente, dacal empezaba a destacarse en la escena local, la nave de los sueños saldría (sin saberlo) del under después del living pop y la catedral de suipacha.
gracias a un chico de la nave, yo, que recién comenzaba a escribir en diarios, pude concertar una entrevista con Leonardo Favio en su departamento a pocas cuadras del Hospital de Clínicas. recuerdo con claridad que era un sábado a la hora de la siesta, hacía algo de frío y el cielo se veía gris.me sentía muy nerviosa porque, además de que recién comenzaba a aprender el oficio del periodismo, estaba por encontrarme con una de las personas más representativas del verdadero arte, para mí. y no sólo eso: no estaba sólo por visitar a un gran artista para charlar un rato, sino que estaba por encontrarme con un pedazo inmenso de historia argentina en primera persona. toqué timbre, me atendió una chica más o menos de mi edad (Verónica), subimos en silencio en un ascensor antiguo. entramos y Favio estaba sentado de espaldas con las manos apoyadas sobre una mesa con un vidrio debajo del cual había un Sagrado Corazón. lo saludé un poco nerviosa y empezó a hablarme como un amigo de años: que cuando esperaba a alguien se quedaba unos minutos en silencio para adentro para poder estar pleno y así darle de verdad su presencia al otro, que ya casi no salía, que no podía tomar trenes o colectivos y que eso lo apenaba, porque era de ahí de donde bebía su obra. que esperaba al carpintero como un chico espera a Papá Noel, que estaba editando una película que acababa de filmar; decía que tenía pasos de ballet, que tomaba cosas de la pintura japonesa y que era la obra más poética que había hecho. que el problema de la época era la velocidad, que él ya no sentía efectivamente, pero que se daba cuenta por la rapidez que tenía la radio. hablamos un casete de dos horas entero, que guardo como un tesoro. cuando la entrevista terminó y comenzamos a despedirnos y a hablar de poesía (ahí me contó que él amaba la poesía y que tenía un libro medio escondido que llamó el mantel de hule), no pude mantener la distancia entrevistador-entrevistado y lo abracé fuerte. él me abrazó y nos emocionamos. estábamos tomados de las manos con lágrimas en los ojos los dos. "Favio, maestro, gracias por tu obra. mi generación la necesita", le dije poseída por la emoción. él respondió, sencillo, que sólo contaba la vida lentamente, como iba sucediendo. esa fue la única vez que lo vi y su luminosidad me atravesó para siempre como un rayo calmo. ahora pienso que mi generación no sólo necesitaba de su obra, sino que él nos unió como generación.
les dejo la grabación las palabras de Favio esa noche de 2006 en la biblioteca (ojalá alguien me ayude a digitalizar la charla, así puedo compartirla por acá): http://www.naveonline.com.ar/leonardo_favio.html
pd. el que encuentra a wally gana.

6 comentarios:
me hiciste llorar
Qué privilegio, cuña.
la vida fue generosa conmigo!
la vida fue generosa conmigo!
profundamente estremecedor.
pd: la canción que cantó dacal es de georges brassens, "le mauvaise réputation", aunque él hace la que canta paco ibañez ("la mala reputación").
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