te confieso
que un poco me gustó
que me pidieras
que no me vaya
abriendo y cerrando los ojos
como signos de exclamación
entonces me subí a un taxi
con un cigarrillo en la mano
y me hice la estrella de rock
porque llevaba chupines
hacía frio y olvidé decirte
que te conocía de antes:
sos el hijo del escritor
que más leí en la facultad.