
*"La forma en que fui educada fue un poco como si uno fuese más interesante cuando estaba triste, cuando en realidad lo único que quería era un abrazo de verdad. En mi educación, la tristeza parecía una especie de riqueza, una peculiaridad de estar vivo. Y es cierto que la tristeza es profundamente humana. Y no es algo que me ocurra todos los días, pero sí es una presencia que existe".
*"En algún lugar de mí siempre hay algo de soledad. Cuando escribí muchos de estos relatos estaba bastante aislada y algunos de ellos tienen pedazos de mi propia historia, como la señora que tenía una cesta con manzanas en la puerta de su casa para ofrecérselas a desconocidos. Era alguien bastante triste y vivía en un barrio duro. Además, Portland es una ciudad muy lluviosa, no tienes muchas elecciones".
* "Los símbolos, los momentos y los personajes que no acaban de tener un sentido lógico, tal vez aunque no lo haga de forma totalmente consciente, me permiten moverme más rápidamente en la dirección a la que quiero llegar. Y ahí es donde puede aparecer el simbolismo. También es difícil saber hasta dónde llega la realidad y dónde comienza el surrealismo. Es algo que también ocurre en la novela que estoy escribiendo. No se trata de que en mis historias haya elementos inexplicables, abstractos. No me interesan los elementos espirituales, trato de hablar de la gente y de sus vidas. El problema está en saber hasta dónde puedes llegar jugando con elementos extraños sin convertirlo en ciencia-ficción, manteniendo los pies en la tierra".
*"En algún lugar de mí siempre hay algo de soledad. Cuando escribí muchos de estos relatos estaba bastante aislada y algunos de ellos tienen pedazos de mi propia historia, como la señora que tenía una cesta con manzanas en la puerta de su casa para ofrecérselas a desconocidos. Era alguien bastante triste y vivía en un barrio duro. Además, Portland es una ciudad muy lluviosa, no tienes muchas elecciones".
* "Los símbolos, los momentos y los personajes que no acaban de tener un sentido lógico, tal vez aunque no lo haga de forma totalmente consciente, me permiten moverme más rápidamente en la dirección a la que quiero llegar. Y ahí es donde puede aparecer el simbolismo. También es difícil saber hasta dónde llega la realidad y dónde comienza el surrealismo. Es algo que también ocurre en la novela que estoy escribiendo. No se trata de que en mis historias haya elementos inexplicables, abstractos. No me interesan los elementos espirituales, trato de hablar de la gente y de sus vidas. El problema está en saber hasta dónde puedes llegar jugando con elementos extraños sin convertirlo en ciencia-ficción, manteniendo los pies en la tierra".