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jueves, 25 de septiembre de 2008

Literatura y otros cuentos

Escritor y cineasta. Cineasta y escritor. El orden de los factores no altera el producto. Martín Rejtman, desde sus ficciones Rapado, Silvia Prieto y Los guantes mágicos, le ha dado al cine nacional un poco de aire fresco. Y también a la literatura argentina, alejándose de poses pseudointelectuales o bohemias y de estereotipos conocidos y repetidos hasta el hartazgo.

Rejtman es autor de los cuentos compilados en Rapado, Treinta y cuatro historias (incluido dentro de un libro sobre el artista plástico Guillermo Kuitca), las narraciones de Velcro y yo, el diario de Silvia Prieto y de Literatura y otros cuentos. Como si fuera necesario ponerlo en claro desde el comienzo: Rejtman escribe literatura. Y punto.

En Literatura… confecciona un volumen de relatos impregnados de minimalismo, austeridad narrativa y escenas con cierta reminiscencia de nonsense, formulados desde una estética costumbrista.

El predominio del empleo de imágenes visuales produce, en el lector atento, el interrogante de si se encuentra frente a un guión de cortometraje escrito en tempo de cuento o viceversa. Y es que justamente el empleo de la tercera persona, la proliferación en la descripción de acciones desarrolladas por los personajes y la utilización del tiempo presente son recursos inherentes al lenguaje cinematográfico. Es en este juego simbólico, en este proceso de desdibujar los límites entre el séptimo arte y la literatura, donde reside la originalidad del Rejtamn, quien retrata con simpatía las prácticas de simulacro más absurdas del mundo posmoderno: en el cuento “Ornella” presenta un palermitano multiespacio denominado TodoShow, otrora centro comunitario barrial. Allí conviven puestas en escena de espectáculos para chicos, salón de internet, servicio de fotocopiadora, fax, buffet, Pago Fácil, tintorería, lavandería y minicasa de cambio. O mejor, lo que el narrador define a la perfección como “un revival de los ochenta de un revival de los cincuenta hecho en el dos mil”. Y tiñe de hilaridad el relato con la cena en Hong Kong Gourmet o la elección de artistas para el emprendimiento, entre los que se infiltra una imitadora de Claudia Lapacó que interpreta un tema de su ¿cantante? fetiche en modalidad de playblack y vocaliza otro en un dudoso francés. Asimismo, con una aguda observación casi sociológica, se permite decir como al pasar que el multiespacio terminó por ocupar el lugar de encuentro que la parroquia del barrio siempre quiso conseguir. Y también se ríe del judaísmo cuando nos cuenta la anécdota de aquella mujer que, sin ser judía, fue aceptada como jugadora de básquet en Hacoaj por el simple hecho de medir un metro ochenta y seis.

En el breve “Alplax” sabe captar con minuciosidad la atmósfera agotada, sombría, desencantada e indefinida de una generación de jóvenes que juegan a las cartas, fuman en las esquinas, bailan en discotecas del Gran Buenos Aires, ven películas francesas por equivocación y documentales de animales en tevé por elección, consumen ansiolíticos e intentan pasar el tiempo esforzándose por olvidar que no le encuentran sentido a la existencia. La fotografía de tres amigas que beben licuado de banana con unas pastillas de alplax molidas.

A Literatura y otros cuentos se suman dos relatos más: “Mi Yeso”, donde se deja entrever a un señor divorciado que se considera un fantasma y cuyo hermano tiene la costumbre de hacer amigos a través de un ceroseiscientos. Y “Literatura”, que revela las artimañas de un suegro que hace todo lo posible para que el novio de su hija logre ser un escritor de mínimo renombre antes de que decidan casarse.

Con un lenguaje profundamente sencillo, oraciones cortas y claras, acciones breves y extravagantes que encuentran su verosímil en algún remoto lugar, diálogos cotidianos, pequeñas historias de pequeños personajes lánguidos y lavados (que se definen por el recurso de la omisión y que parecen susurrados, como una canción de Juana Molina), compone un estilo de sobrias epifanías. En el planeta Rejtman, menos es más.




Acá hay una entrevista muy genial.