lunes, 7 de enero de 2008

ii.-

A los lejos,

las voces vienen y van
con el viento


su silbido
se enrosca en mis oídos
como las luces
de un árbol de Navidad


más allá, el río
café con leche
trae agua nueva:

tranquilidad
de quien adora la poesía
y los nísperos

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