viernes, 11 de abril de 2008

Se enciende y apaga
como un tubo fluorescente gastado.
Se le deshilachan los ojos
en cintitas de agua.
Desde su cama contempla
la desolación del paisaje,
diversas perspectivas de la nostalgia:
bollos de pañuelos de papel,
ceniceros,
luz,
el teléfono
que no sonará
en todo el día.
Y las paredes
sólo dicen lenguaje.

1 comentario:

. dijo...

ay... el teléfono que no sonará en todo el día.

gracias por tu comentario, estuve leyendo y me gusta todo esto.
estamos en contacto, que se yo, la virtualidad es asi.