Se enciende y apaga
como un tubo fluorescente gastado.
Se le deshilachan los ojos
en cintitas de agua.
Desde su cama contempla
la desolación del paisaje,
diversas perspectivas de la nostalgia:
bollos de pañuelos de papel,
ceniceros,
luz,
el teléfono
que no sonará
en todo el día.
Y las paredes
sólo dicen lenguaje.
1 comentario:
ay... el teléfono que no sonará en todo el día.
gracias por tu comentario, estuve leyendo y me gusta todo esto.
estamos en contacto, que se yo, la virtualidad es asi.
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