domingo, 3 de agosto de 2008

variaciones de olivia

1.

Se enciende y apaga,

es un tubo fluorescente gastado.

Se le deshilachan los ojos

en cintitas de agua.


Desde su cama contempla

la desolación del paisaje,

diversas perspectivas de la nostalgia:

bollitos de pañuelos de papel,

ceniceros,

luz,

el teléfono

que no sonará

en todo el día.

Y la noche. Y las paredes

sólo dicen lenguaje.


2.

Cuando duerme

le salen flores

del ombligo,

cantan pajaritos,

juegan,

liban el néctar.


Los insectos, calmos,

merodean las flores.


Se despierta.

Es la mañana.



A Olivia

le llueve la panza.


3.

En el cielo que aplasta la avenida,

nubes como ovejas,

cumulus nimbus,

presagian una tormenta de otoño.


Es verano.


El agua que cae en la taza,

las horas de lluvia,

la lluvia en la bañadera.

Olivia cambia de estación:

dulcificado

verá lo pasado

mañana.



4.

Recorta fotos de revistas:

sombreros, zapatos,

jovencitas de la China,

perfumes, agua de colonia Ciel, paisajes,

caminos con globos, actrices.


Las ordena en un collage

que hilvana con lana amarilla.

Hace una guirnalda.

El río sin orillas que la contiene

es el vértigo horizontal que la marea.


5.

Junta cajas de cartón

para guardar

libros,

tenedores,

manteles,

discos,

postales de cuando se mandaban postales de los viajes,

un pulóver rojo,

fósforos, una manta.


Saluda a sus vecinos,

cierra con llave,

arriba, abajo,

deja en la casa

lo que en la casa quedó.



6.

Camina en zigzag

por la ciudad anochecida.

Olivia es un terreno baldío.


Pone una cumbia,

tucu tún- tucu- uá uá uá- tucu tún,

la baila,

la canta con un desodorante

en el espejo.

tira papel picado,

hace trencito

con sus amigos invisibles.

Olivia es,

está,

parece,

resulta.


Olivia baila,

le sale el sol en la garganta.

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