viernes, 8 de julio de 2011
en esta familia, todos prendemos velas. mi abuela iluminaba una virgencita sobre un altar improvisado y algo pagano en el cuarto de los cachivaches del fondo. era una virgen de europa del este que le había regalado una vecina. cuando me quedaba a dormir en lo de mis abuelos, rezábamos un rosario entero. ella me daba uno lindo a mí y usaba uno de plástico blanco, gastado. mi mamá le prende velas a un virgen mexicana de colores chillones. llegás, el perro ladra. mi papá ve tele, mi hermano más chico está envuelto en una frazada arriba, y la virgencita titila. con mi hermana una madrugada de insomnio quisimos hacer velas. pero algo falló y prendimos fuego el extractor de aire. no sé si mi hermana prende velas. mi hermano prende velas en escandinavia, en parte porque hay poca luz, en parte porque es una costumbre de allá iluminar las casas con luces cálidas. yo le prendo velas a un buda que busqué en el barrio chino. pienso, iluminame, dame claridad. en "diarios de bicicleta", david byrne cuenta de una tarde que hizo una recorrida por un lugar en filipinas. necesitaría un mapa para ubicar filipinas. parece que allá hay emperadores, que la gente común es muy pobre, que los emperadores viven muy suntuosamente. la emperatriz mandó a hacer un templo con figuras de mujeres con distintas ropas. les enciende velas. se enciende velas a ella.
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